No quiero a una chica, una mujer o una supermodelo. Te quiero a ti.
Tú no me miras como lo hacen los demás. Como si quisieras mantenerte todo lo lejos de mi que te permitiera el pasillo o como si quisieras llevarme a la cama para poder fanfarronear delante de tus compañeras de la universidad para ricachones de haberte tirado al chico malo.
Tú me miras y me ves - insistió, al tiempo que las comisuras de sus labios se curvaban lentamente-.
No recuerdo la ultima vez que alguien me miró así.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
Luce, eres mi chica. La chica. Cuando mira a Adriana, o a cualquier otra, si vamos al caso, eso es todo lo que veo. A otra chica que no es mi chica. No las veo, Luce. Yo te veo a ti. Eres la única a la que he visto en mi vida.
domingo, 22 de diciembre de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
The Kiss Off
-No, no lo he hecho, es mi vida privada, nuestra vida privada. No es algo que quisiera publico de ninguna manera por lo que nosotros, como un banda, decidimos que no requería comentarios. Pero hay alguien que necesita que yo haga una declaración, tener una respuesta, y es esta. Nosotros escribimos esta canción juntos como una banda, y los chicos, no me dejarían mentir aunque quisiera, por lo que es la verdad sobre todo. Los chicos, todos la amamos, por lo que escribimos...
Los ojos de la presentadora se iluminaron y lo interrumpió.
-¿Seb, tú, Archie y Tom aman a Poppy Douglas?
-Si, todos ellos creen que es genial, y...
-¿Así que la amas, Ty? ¿Estás enamorado de Poppy Douglas?
Ty se encogía y apartó la vista, sus ojos vagaban del suelo al techo, miró la cámara lleno de pánico. Él había caído en la trampa.
-Sí --dijo Ty finalmente. En televisión, en vivo. Oh por Dios. -Sí, lo estoy.
Caminó hacia la cámara y señaló. Una chica junto a mí chilló y se tapó la boca con las manos. La presentadora parecía fuera de sí de la emoción. Por supuesto que lo estaba. Qué noticia.
-Poppy, estoy enamorado de ti, y lo lamento. Todo.
-Lo escucharon aquí en primer lugar, chicas --dijo la presentadora, puso sus brazos alrededor de Ty y lo abrazó de lado. Él sonrió, pareciendo feliz consigo mismo. -Ty de "Academy of Lies" está definitivamente, completamente...
-Incontrolablemente -- agregó Ty.
-Incontrolablemente. No puedes evitarlo. Es amor. Ty de "Academy of Lies" está definitivamente, completamente, incontrolablemente enamorado. Pillado. Fuera del mercado.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-¿A quién engañamos? Nunca va a funcionar.
-¿Qué?
- Ellos todavía van a estar ahí, todavía van a tomar fotos. Cada vez que esté cerca de una chica ellos van a decir que se la vio salir de mi hotel. Que he pasado las vacaciones con ella, que nos fuimos a Las Vegas y tuvimos un matrimonio expres.
-No importa
- Y no es que no nos volvamos a ver. Quiero decir, estamos de gira por todo Asia y Europa el próximo mes. No vamos a estar de vuelta durante meses, hasta el año que vine.
-¡No importa!
-¿Que quieres decir con "no importa"?
-No importa. Vas a estar de vuelta en los descansos y vacaciones, y todavía podemos hablar por skype y correo electrónico, y tal incluso te escriba cartas.
La comisura de sus labios se curvó hacia arriba.
-¿Cartas?
-Si. Nada de eso importa. Porque te amo.
Di algo.
Me miró de soslayo.
-¿Estás segura?
-¿Que si estoy segura de que te amo?
-Sí. No. Espera, eso es una respuesta estúpida. ¿Que tal..."eso es genial" o "Estoy muy feliz de escuchar eso"? --caminó hacia mi y me acaricio la cara -- O tal vez, ¿Que tal..."Dilo otra vez"?.
-Te amo, Ty.
-También te amo.
Me besó allí mismo en el medio de la calle, con los sonidos de las conversaciones y las risas a puerta cerrada a nuestro alrededor. La gente que se divertía en la fiesta. Pero no me perdía de nada. Ellos eran los que se lo estaban perdiendo. Lo abracé con fuerza porque estaba aquí y me amaba y todo estaba bien.
Los ojos de la presentadora se iluminaron y lo interrumpió.
-¿Seb, tú, Archie y Tom aman a Poppy Douglas?
-Si, todos ellos creen que es genial, y...
-¿Así que la amas, Ty? ¿Estás enamorado de Poppy Douglas?
Ty se encogía y apartó la vista, sus ojos vagaban del suelo al techo, miró la cámara lleno de pánico. Él había caído en la trampa.
-Sí --dijo Ty finalmente. En televisión, en vivo. Oh por Dios. -Sí, lo estoy.
Caminó hacia la cámara y señaló. Una chica junto a mí chilló y se tapó la boca con las manos. La presentadora parecía fuera de sí de la emoción. Por supuesto que lo estaba. Qué noticia.
-Poppy, estoy enamorado de ti, y lo lamento. Todo.
-Lo escucharon aquí en primer lugar, chicas --dijo la presentadora, puso sus brazos alrededor de Ty y lo abrazó de lado. Él sonrió, pareciendo feliz consigo mismo. -Ty de "Academy of Lies" está definitivamente, completamente...
-Incontrolablemente -- agregó Ty.
-Incontrolablemente. No puedes evitarlo. Es amor. Ty de "Academy of Lies" está definitivamente, completamente, incontrolablemente enamorado. Pillado. Fuera del mercado.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-¿A quién engañamos? Nunca va a funcionar.
-¿Qué?
- Ellos todavía van a estar ahí, todavía van a tomar fotos. Cada vez que esté cerca de una chica ellos van a decir que se la vio salir de mi hotel. Que he pasado las vacaciones con ella, que nos fuimos a Las Vegas y tuvimos un matrimonio expres.
-No importa
- Y no es que no nos volvamos a ver. Quiero decir, estamos de gira por todo Asia y Europa el próximo mes. No vamos a estar de vuelta durante meses, hasta el año que vine.
-¡No importa!
-¿Que quieres decir con "no importa"?
-No importa. Vas a estar de vuelta en los descansos y vacaciones, y todavía podemos hablar por skype y correo electrónico, y tal incluso te escriba cartas.
La comisura de sus labios se curvó hacia arriba.
-¿Cartas?
-Si. Nada de eso importa. Porque te amo.
Di algo.
Me miró de soslayo.
-¿Estás segura?
-¿Que si estoy segura de que te amo?
-Sí. No. Espera, eso es una respuesta estúpida. ¿Que tal..."eso es genial" o "Estoy muy feliz de escuchar eso"? --caminó hacia mi y me acaricio la cara -- O tal vez, ¿Que tal..."Dilo otra vez"?.
-Te amo, Ty.
-También te amo.
Me besó allí mismo en el medio de la calle, con los sonidos de las conversaciones y las risas a puerta cerrada a nuestro alrededor. La gente que se divertía en la fiesta. Pero no me perdía de nada. Ellos eran los que se lo estaban perdiendo. Lo abracé con fuerza porque estaba aquí y me amaba y todo estaba bien.
Llévame Allí
Hay unas flores en el césped. Rhiannon observa cómo se mecen con la brisa y dice:
—Me gustan esas flores.
—Son bonitas.
—Las de color rosa son preciosas.
—Bueno, no son tan bonitas como las que te encontraste en tu taquilla pero...
Rhiannon me lanza una mirada, extrañada.
—¿Cómo sabes eso?
—¿El qué?
—Yo... ¿te conté yo lo de las flores?
—¿Qué flores?
—Las flores que... las que Steve dejó en mi taquilla.
—Ah, no, de esas flores no sé nada. Yo hablaba de las flores que yo dejé en tu taquilla.
—¡No puede ser! ¿Fuiste tú?
—Sí.
—Pero... ¿cómo sabías que...?
—¿Te acuerdas de un día que estábamos paseando por Charles Street y paramos enfrente de una casa que tenía estas flores en el jardín? Tú dijiste que eran...
—...preciosas.
—Eso.
—Se me había olvidado por completo.
—Ya me di cuenta, pero a mí no.
Rhiannon se me queda mirando un momento. Después me dice:
—¿Quieres que nos sentemos?
Otra vez la oleada de ansiedad.
—Mmm... Yo estaba pensando precisamente en no sentarnos.
—¿Y qué quieres que hagamos, entonces? ¿Quieres que sigamos paseando?
—No exactamente.
Me saco el iPod del bolsillo y desenrollo los auriculares. Le pongo uno en la oreja.
—Mejor hacemos esto.
Me pongo el otro auricular y selecciono la primera canción de la lista de reproducción: Look What You' ve Done.
Y, de repente, estamos bailando. Me acabo de inventar esto de bailar con el iPod, pero la verdad es que no soy precisamente un chico romántico, así que para mí es todo un logro.
El sentimiento que tengo siempre que estamos así de juntos me invade. Me siento tranquilo, como si todo el ruido interno de mi cabeza se acallara. Es como si por fin hubiera llegado allí, al lugar en el que se supone que tengo que estar.
Por eso, cuando la beso, es como si no existiera nada más en el mundo.
—Me gustan esas flores.
—Son bonitas.
—Las de color rosa son preciosas.
—Bueno, no son tan bonitas como las que te encontraste en tu taquilla pero...
Rhiannon me lanza una mirada, extrañada.
—¿Cómo sabes eso?
—¿El qué?
—Yo... ¿te conté yo lo de las flores?
—¿Qué flores?
—Las flores que... las que Steve dejó en mi taquilla.
—Ah, no, de esas flores no sé nada. Yo hablaba de las flores que yo dejé en tu taquilla.
—¡No puede ser! ¿Fuiste tú?
—Sí.
—Pero... ¿cómo sabías que...?
—¿Te acuerdas de un día que estábamos paseando por Charles Street y paramos enfrente de una casa que tenía estas flores en el jardín? Tú dijiste que eran...
—...preciosas.
—Eso.
—Se me había olvidado por completo.
—Ya me di cuenta, pero a mí no.
Rhiannon se me queda mirando un momento. Después me dice:
—¿Quieres que nos sentemos?
Otra vez la oleada de ansiedad.
—Mmm... Yo estaba pensando precisamente en no sentarnos.
—¿Y qué quieres que hagamos, entonces? ¿Quieres que sigamos paseando?
—No exactamente.
Me saco el iPod del bolsillo y desenrollo los auriculares. Le pongo uno en la oreja.
—Mejor hacemos esto.
Me pongo el otro auricular y selecciono la primera canción de la lista de reproducción: Look What You' ve Done.
Y, de repente, estamos bailando. Me acabo de inventar esto de bailar con el iPod, pero la verdad es que no soy precisamente un chico romántico, así que para mí es todo un logro.
El sentimiento que tengo siempre que estamos así de juntos me invade. Me siento tranquilo, como si todo el ruido interno de mi cabeza se acallara. Es como si por fin hubiera llegado allí, al lugar en el que se supone que tengo que estar.
Por eso, cuando la beso, es como si no existiera nada más en el mundo.
lunes, 19 de agosto de 2013
El libro de Luke
-Bueno, gracias por el Sprite. Y gracias por dejar que me quede. Fue amable de tu parte.
Antes de que Luke pudiera girar para marcharse, extendí las manos, le agarré del cuello del abrigo, y lo bajé hacia mi de un tirón. Estuvo un poco desconcertado y en cierto modo fue demasiado brusco considerando que prácticamente lo había echado, pero lo había hecho. ¿Y qué si no era el mejor beso del mundo? Aun así era un beso.
-Buenas Noches.
Comencé a retroceder, pero antes de poder alcanzar el pomo de la puerta y poner una barrera entre mi proyecto y yo, Luke buscó mi mano y me tiró hacia él, incluso poniendo su otra mano debajo de mi barbilla para que yo no pudiera apartar la mirada. Al instante sus labios estaban sobre los míos otra vez, pero esta vez estaba segura de que no habría ningún moratón visible. Esta vez fue un beso real. Un agradable y suave beso real.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-Como estudiante de primer año nunca hubieras venido a un partido conmigo y nunca me hubieras cogido de la mano.
-Claro que si
Luke frunció el ceño, como si él supiera que estaba bromeando conmigo misma.
-Owen, seguro. Tal vez incluso Matt, LeFarge o Curtis, pero no conmigo.
No me molesté en tratar de negarlo. Él tenia razón.
-Estoy feliz de que ahora estés aquí conmigo.
-Yo también.
Antes de que Luke pudiera girar para marcharse, extendí las manos, le agarré del cuello del abrigo, y lo bajé hacia mi de un tirón. Estuvo un poco desconcertado y en cierto modo fue demasiado brusco considerando que prácticamente lo había echado, pero lo había hecho. ¿Y qué si no era el mejor beso del mundo? Aun así era un beso.
-Buenas Noches.
Comencé a retroceder, pero antes de poder alcanzar el pomo de la puerta y poner una barrera entre mi proyecto y yo, Luke buscó mi mano y me tiró hacia él, incluso poniendo su otra mano debajo de mi barbilla para que yo no pudiera apartar la mirada. Al instante sus labios estaban sobre los míos otra vez, pero esta vez estaba segura de que no habría ningún moratón visible. Esta vez fue un beso real. Un agradable y suave beso real.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-Como estudiante de primer año nunca hubieras venido a un partido conmigo y nunca me hubieras cogido de la mano.
-Claro que si
Luke frunció el ceño, como si él supiera que estaba bromeando conmigo misma.
-Owen, seguro. Tal vez incluso Matt, LeFarge o Curtis, pero no conmigo.
No me molesté en tratar de negarlo. Él tenia razón.
-Estoy feliz de que ahora estés aquí conmigo.
-Yo también.
viernes, 16 de agosto de 2013
Un beso en París (2)
-Pero Ellie...
- La engañaba todos los días. En mi mente, pensaba en ti en formas que no debería, una y otra vez. Ella era nada comparada contigo. Nunca me he sentido de esta forma por nadie antes...
-Pero...
-El primer dia de escuela, no fuimos compañeros de física por accidente. Vi al profesor asignando asientos basándose en dónde estaban sentadas las personas, así que me incline para pedirte un lápiz en el momento justo, así pensaría que estábamos sentados juntos. Anna, quería ser tu compañero desde el primer día.
Te compré poesía de amor: Te amo como ciertas cosas oscuras son amadas, secretamente, entre la sombra y el alma.
Dije que eras hermosa. ¡Dormí en tu cama!
-No hiciste ni un movimiento. Tenias una novia.
-No importa el terrible novio que era, en realidad no podría engañarla. Pero pensé que lo sabrías. conmigo estando ahí, pensé que lo entenderías.
-¿Como podría saberlo si no decías nada?
-¿Como podría saberlo yo si tu tampoco lo hacías?
-Tenias a Ellie.
-Tenias a Toph. Y a Dave.
....
-Así que...¿Te vas a mudar a California? ¿Por tu madre?
-Por ti.
Eres la chica más increíble que he conocido. Eres hermosa e inteligente, y me haces reír como nadie más puede. Y puedo hablar contigo. Y sé que después de todo esto no te merezco, pero lo que estoy tratando de decir es que te amo, Anna. Mucho.
....
-Lo siento. Nunca quise herirte.
-Por favor, deja de disculparte, Etienne.
-Di mi nombre otra vez.
-Etienne.
-¿Anna?
-¿Si?
-¿Por favor dirías que me amas? Me estoy muriendo...
Y entonces nos estamos riendo. Y estoy en sus brazos, y nos estamos besando.
Y entre los besos, le digo que lo amo.
Una y otra y otra vez.
- La engañaba todos los días. En mi mente, pensaba en ti en formas que no debería, una y otra vez. Ella era nada comparada contigo. Nunca me he sentido de esta forma por nadie antes...
-Pero...
-El primer dia de escuela, no fuimos compañeros de física por accidente. Vi al profesor asignando asientos basándose en dónde estaban sentadas las personas, así que me incline para pedirte un lápiz en el momento justo, así pensaría que estábamos sentados juntos. Anna, quería ser tu compañero desde el primer día.
Te compré poesía de amor: Te amo como ciertas cosas oscuras son amadas, secretamente, entre la sombra y el alma.
Dije que eras hermosa. ¡Dormí en tu cama!
-No hiciste ni un movimiento. Tenias una novia.
-No importa el terrible novio que era, en realidad no podría engañarla. Pero pensé que lo sabrías. conmigo estando ahí, pensé que lo entenderías.
-¿Como podría saberlo si no decías nada?
-¿Como podría saberlo yo si tu tampoco lo hacías?
-Tenias a Ellie.
-Tenias a Toph. Y a Dave.
....
-Así que...¿Te vas a mudar a California? ¿Por tu madre?
-Por ti.
Eres la chica más increíble que he conocido. Eres hermosa e inteligente, y me haces reír como nadie más puede. Y puedo hablar contigo. Y sé que después de todo esto no te merezco, pero lo que estoy tratando de decir es que te amo, Anna. Mucho.
....
-Lo siento. Nunca quise herirte.
-Por favor, deja de disculparte, Etienne.
-Di mi nombre otra vez.
-Etienne.
-¿Anna?
-¿Si?
-¿Por favor dirías que me amas? Me estoy muriendo...
Y entonces nos estamos riendo. Y estoy en sus brazos, y nos estamos besando.
Y entre los besos, le digo que lo amo.
Una y otra y otra vez.
Un beso en París (1)
-¿Por qué me mentiste?
-Lo siento, no sé que...
-Noviembre. En la crepería. Te pregunté si habíamos hablado sobre algo extraño aquella noche cuando estaba borracho en tu cuarto. Si te dije algo sobre nuestra relación, o sobre mi relación con Ellie. Dijiste que no.
-¿Como te enteraste?
-Josh me lo dijo.
-¿Cuando?
-Noviembre.
-Yo... Yo...Si hubieras visto la mira en tu cara ese día. ¿Como podría decirtelo? Con tu madre...
-Pero si me lo hubieras dicho, no hubiera malgastado todos estos meses. Pensé que me estabas rechazando. Pensé que no estabas interesada.
-Pero estabas borracho. Tenias una novia. ¿Que se suponía que tenia que hacer? Dios, St.Clair, ni siquiera sabia si lo decías en serio.
-Por supuesto que lo decía en serio.
Él se sienta a mi lado y agarra más fuerte mi mano.
-Lo decía en serio, Anna. Lo decía muy en serio.
- No entien..
-¡Estoy diciendo que estoy enamorado de ti! ¡He estado enamorado de ti todo este estúpido año!
-Lo siento, no sé que...
-Noviembre. En la crepería. Te pregunté si habíamos hablado sobre algo extraño aquella noche cuando estaba borracho en tu cuarto. Si te dije algo sobre nuestra relación, o sobre mi relación con Ellie. Dijiste que no.
-¿Como te enteraste?
-Josh me lo dijo.
-¿Cuando?
-Noviembre.
-Yo... Yo...Si hubieras visto la mira en tu cara ese día. ¿Como podría decirtelo? Con tu madre...
-Pero si me lo hubieras dicho, no hubiera malgastado todos estos meses. Pensé que me estabas rechazando. Pensé que no estabas interesada.
-Pero estabas borracho. Tenias una novia. ¿Que se suponía que tenia que hacer? Dios, St.Clair, ni siquiera sabia si lo decías en serio.
-Por supuesto que lo decía en serio.
Él se sienta a mi lado y agarra más fuerte mi mano.
-Lo decía en serio, Anna. Lo decía muy en serio.
- No entien..
-¡Estoy diciendo que estoy enamorado de ti! ¡He estado enamorado de ti todo este estúpido año!
lunes, 12 de agosto de 2013
Serial Hottie (2)
-Como sea. A lo que voy es que no tienes que preocuparte tanto por ser normal. Así que mientras no me estés asustando sin que tenga sentido como que me gusta que seas diferente.
Una vez que Seth se recuperó de su sorpresa, algo peligroso brilló en sus ojos y por una vez no era rabia. Era... no lo sé. Pero me asustaba de una manera realmente apasionante.
-Ellie --dijo Seth, bajándose del taburete. Es todo lo que necesito para observarme desde arriba. Sabía lo que él quería. Y sabía que esta vez no se detendría. Podía verlo en sus ojos. Prácticamente podía sentirlo. Este ya era un mejor beso que el de Dave y eso que Seth ni siquiera me tocaba.
Seth tomó mi rostro entre sus manos.
-Ahora voy a besarte. Puede que no te guste, pero me temo que es algo que tengo que hacer.
Uh, segurísimo que va a gustarme.
Seth sonreía de oreja a oreja mientras bajaba su rostro hacía el mío.
-Estás pensando en voz alta de nuevo.
Comencé a jadear horrorizada, pero en el instante en que mis labios se separaron, Seth acercó su boca a la mía, literalmente, robándome el aliento. Eso me hizo querer jadear otra vez por el puro placer que sentía.
Sus labios eran delicados, pero se movían con tanta urgencia que parecía que necesitara este beso para seguir vivo. Perdí el sentido de cualquier cosa salvo, la sensación y el sabor de sus labios, a excepción de que estaba bastante segura de que en este punto sus manos andaban por mi pelo destrozando mi coleta.
Una vez que Seth se recuperó de su sorpresa, algo peligroso brilló en sus ojos y por una vez no era rabia. Era... no lo sé. Pero me asustaba de una manera realmente apasionante.
-Ellie --dijo Seth, bajándose del taburete. Es todo lo que necesito para observarme desde arriba. Sabía lo que él quería. Y sabía que esta vez no se detendría. Podía verlo en sus ojos. Prácticamente podía sentirlo. Este ya era un mejor beso que el de Dave y eso que Seth ni siquiera me tocaba.
Seth tomó mi rostro entre sus manos.
-Ahora voy a besarte. Puede que no te guste, pero me temo que es algo que tengo que hacer.
Uh, segurísimo que va a gustarme.
Seth sonreía de oreja a oreja mientras bajaba su rostro hacía el mío.
-Estás pensando en voz alta de nuevo.
Comencé a jadear horrorizada, pero en el instante en que mis labios se separaron, Seth acercó su boca a la mía, literalmente, robándome el aliento. Eso me hizo querer jadear otra vez por el puro placer que sentía.
Sus labios eran delicados, pero se movían con tanta urgencia que parecía que necesitara este beso para seguir vivo. Perdí el sentido de cualquier cosa salvo, la sensación y el sabor de sus labios, a excepción de que estaba bastante segura de que en este punto sus manos andaban por mi pelo destrozando mi coleta.
Serial Hottie (1)
-Al menos dime que encontraste mi nota. Mira las puntuaciones más altas de Skateboard Pro 2000.
Por supuesto lo comprobé. ¿Cómo iba a no hacerlo?
Estaba sin duda aliviada cuando vi mi puntuación todavía la parte superior de la lista, pero la siguiente estaba tan sólo a un punto por debajo y las otras ocho con un punto menos que la anterior. Tan desconcertada como estaba por la imposibilidad de las puntuaciones, me sorprendí incluso más por los nombres o palabras
de los "jugadores". Los diez primeros nombres de las altas puntuaciones formaban:
1. Ellie
2. Eres
3. La
4. Única
5. Razón
6. Por la que
7. No
8. Odio
9. Vivir
10. Aquí
Por supuesto lo comprobé. ¿Cómo iba a no hacerlo?
Estaba sin duda aliviada cuando vi mi puntuación todavía la parte superior de la lista, pero la siguiente estaba tan sólo a un punto por debajo y las otras ocho con un punto menos que la anterior. Tan desconcertada como estaba por la imposibilidad de las puntuaciones, me sorprendí incluso más por los nombres o palabras
de los "jugadores". Los diez primeros nombres de las altas puntuaciones formaban:
1. Ellie
2. Eres
3. La
4. Única
5. Razón
6. Por la que
7. No
8. Odio
9. Vivir
10. Aquí
domingo, 11 de agosto de 2013
Dante's Girl
-... Es sólo que me gustaría que me dieran a elegir, por una vez en mi vida. Sólo la elección de lo que quiero. Y ser quien yo desee. Y que me guste quien yo quiera.
-¿Como yo?
-Como tú. No puedo dejar de pensar en ti. Cada minuto, cada día. Incluso te veo cuando estoy durmiendo. Mi sueños son sobre ti, estamos en el océano, en la playa, bajo las estrellas de noche, estamos bailando en la cena. Sé que suena estúpido, cursi y tonto. Pero te has adueñado de cada uno de mis pensamientos. Y no sé que hacer con eso, porque no estás en mis planes.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-Ya no estoy enamorada de Quinn.
-¿No?
-No
-¿Por qué?
Lo miro un rato fijamente, tratando de averiguar que decir. ¿Debería ser franca y dolorosamente honesta? Siempre me ha parecido la mejor de hacer las cosas, así que asiento.
-Dos palabras
Él espera.
-Dante. Giliberti.
Lo escucho tomar un aliento y sonrío. Algunas veces, la honestidad es refrescante.
-¿Yo? --Suena muy sorprendido, como si no supera que él es prácticamente un Dios/Adonis. Asiento.
-Tú.
Después de un minuto de angustioso silencio, finalmente responde.
-¿Puedo besarte de nuevo?
Asiento
Entonces él lo hace.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-Te amo a ti, no a Elena. Elena y yo terminamos. Y le dije a mi padre que ya no estoy con ella. Se lo dije. Y él lo entiende.
-¿Le dijiste acerca de mi? ¿Sabe que estás conmigo?
Silencio.
Lo miro acusadoramente.
-¡No lo hiciste!
Dante me mira.
-No tenia que hacerlo Reece. Él ya lo sabía. Podía verlo a veinte millas de distancia. Te amo. Todos pueden verlo. Todos lo saben.
-¿Como yo?
-Como tú. No puedo dejar de pensar en ti. Cada minuto, cada día. Incluso te veo cuando estoy durmiendo. Mi sueños son sobre ti, estamos en el océano, en la playa, bajo las estrellas de noche, estamos bailando en la cena. Sé que suena estúpido, cursi y tonto. Pero te has adueñado de cada uno de mis pensamientos. Y no sé que hacer con eso, porque no estás en mis planes.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-Ya no estoy enamorada de Quinn.
-¿No?
-No
-¿Por qué?
Lo miro un rato fijamente, tratando de averiguar que decir. ¿Debería ser franca y dolorosamente honesta? Siempre me ha parecido la mejor de hacer las cosas, así que asiento.
-Dos palabras
Él espera.
-Dante. Giliberti.
Lo escucho tomar un aliento y sonrío. Algunas veces, la honestidad es refrescante.
-¿Yo? --Suena muy sorprendido, como si no supera que él es prácticamente un Dios/Adonis. Asiento.
-Tú.
Después de un minuto de angustioso silencio, finalmente responde.
-¿Puedo besarte de nuevo?
Asiento
Entonces él lo hace.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
-Te amo a ti, no a Elena. Elena y yo terminamos. Y le dije a mi padre que ya no estoy con ella. Se lo dije. Y él lo entiende.
-¿Le dijiste acerca de mi? ¿Sabe que estás conmigo?
Silencio.
Lo miro acusadoramente.
-¡No lo hiciste!
Dante me mira.
-No tenia que hacerlo Reece. Él ya lo sabía. Podía verlo a veinte millas de distancia. Te amo. Todos pueden verlo. Todos lo saben.
viernes, 9 de agosto de 2013
Meant to be
Sostiene el teléfono en alto por encima de su cabeza y me sonríe, sus ojos azules clavados en los míos con lo que parece puro triunfo.
-¡Déjame levantarme! --grito, tratando de escabullirme de debajo de él.
Pero no lo hace. Y entonces algo cambia y me doy cuenta de que Jason está tumbado sobre mí, mirándome, y sus labios están a centímetros de los míos, y hay lluvia goteando de su pelo, rizado alrededor de sus orejas, deslizándose hasta mi cuello.
Mi corazón late con fuerza y siento el cosquilleo empezar en los dedos de mis pies.
Jason deja caer su teléfono en la hierba y utiliza la mano libre para apartar un grueso y húmedo rizo de mis ojos. Sus dedos frotan mi mejilla y siento este tirón en mi ombligo que pasa directamente a través de mi columna vertebral. Mientras coloca el pelo detrás de mi oreja, sus manos ahuecan mi barbilla. Es sorprendentemente suave, y acaricio mi rostro sin pensar contra él. Él se inclina ligeramente hacia abajo, luego retrocede un poco.
Muchos pensamiento están dando vueltas en mi cabeza a la vez, no puedo aferrarme a ninguno de ellos.
¿Es él...? ¿Quiere...? ¿Quiero yo que...? ¿Vamos a...?
Y entonces él me está besando... Me besa por lo que parecen horas, hasta que apenas puedo respirar. Puedo oír el trueno de fondo, pero de repente ya no me importa. Me siento como si el suelo se estuviera abriendo y tirando de nosotros hacia abajo. El peso de todo recae sobre mí, pero no me siento aplastada. Quiero más.
-¡Déjame levantarme! --grito, tratando de escabullirme de debajo de él.
Pero no lo hace. Y entonces algo cambia y me doy cuenta de que Jason está tumbado sobre mí, mirándome, y sus labios están a centímetros de los míos, y hay lluvia goteando de su pelo, rizado alrededor de sus orejas, deslizándose hasta mi cuello.
Mi corazón late con fuerza y siento el cosquilleo empezar en los dedos de mis pies.
Jason deja caer su teléfono en la hierba y utiliza la mano libre para apartar un grueso y húmedo rizo de mis ojos. Sus dedos frotan mi mejilla y siento este tirón en mi ombligo que pasa directamente a través de mi columna vertebral. Mientras coloca el pelo detrás de mi oreja, sus manos ahuecan mi barbilla. Es sorprendentemente suave, y acaricio mi rostro sin pensar contra él. Él se inclina ligeramente hacia abajo, luego retrocede un poco.
Muchos pensamiento están dando vueltas en mi cabeza a la vez, no puedo aferrarme a ninguno de ellos.
¿Es él...? ¿Quiere...? ¿Quiero yo que...? ¿Vamos a...?
Y entonces él me está besando... Me besa por lo que parecen horas, hasta que apenas puedo respirar. Puedo oír el trueno de fondo, pero de repente ya no me importa. Me siento como si el suelo se estuviera abriendo y tirando de nosotros hacia abajo. El peso de todo recae sobre mí, pero no me siento aplastada. Quiero más.
Chasing McCree
Ella me devolvió el beso y me entregó una pequeña caja de cuero.
-Lo encontré mientras estaba de compras con Millie el día del baile Callahan. Ha estado en el armario de arriba durante un mes.
-Briar, no tenías que hacerme un regalo. --Lo abrí y sentí algo apretarse en mi pecho cuando levanté la vista hacia ella. -- Esto es increíble.
Sacó el reloj de la caja y lo puso en mi muñeca.
-No es sólo un reloj. Es también una brújula.
Sostuve mi brazo nivelado y observé el pequeño circulo moverse hasta que señaló el norte. Maldita sea, esto era realmente perfecto. Se me estaba haciendo un nudo en la garganta, lo cual no era en absoluto propio de mi.
-Gracias. Me encanta.
-Quería asegurarme de que siempre encuentres el camino de vuelta a mí.
Ella echó sus brazos alrededor de mi cuello, casi tirándome fuera del sofá. Millie estaba observando desde la puerta de la cocina, se secó los ojos con el volante de su delantal. Le guiñé un ojo y se echó a llorar.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** *****
-Briar, lo siento --Tocó su nariz con la mía -- Nunca debí haberte dejado sola.
-Shh -- Pasé mis dedos por su cabello, quitando las hierbas de su frente -- Está bien. Yo estoy bien.
-Te amo. Nunca voy a dejarte de nuevo. Te lo juro.
Rocé mis labios sobre los suyos con suavidad.
-Yo también te amo.
-Te seguiré hasta los confines de la tierra sólo para poder darte un beso.
Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo besé.
-Lo bueno para ti es que no voy a ninguna parte.
-Lo encontré mientras estaba de compras con Millie el día del baile Callahan. Ha estado en el armario de arriba durante un mes.
-Briar, no tenías que hacerme un regalo. --Lo abrí y sentí algo apretarse en mi pecho cuando levanté la vista hacia ella. -- Esto es increíble.
Sacó el reloj de la caja y lo puso en mi muñeca.
-No es sólo un reloj. Es también una brújula.
Sostuve mi brazo nivelado y observé el pequeño circulo moverse hasta que señaló el norte. Maldita sea, esto era realmente perfecto. Se me estaba haciendo un nudo en la garganta, lo cual no era en absoluto propio de mi.
-Gracias. Me encanta.
-Quería asegurarme de que siempre encuentres el camino de vuelta a mí.
Ella echó sus brazos alrededor de mi cuello, casi tirándome fuera del sofá. Millie estaba observando desde la puerta de la cocina, se secó los ojos con el volante de su delantal. Le guiñé un ojo y se echó a llorar.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** *****
-Briar, lo siento --Tocó su nariz con la mía -- Nunca debí haberte dejado sola.
-Shh -- Pasé mis dedos por su cabello, quitando las hierbas de su frente -- Está bien. Yo estoy bien.
-Te amo. Nunca voy a dejarte de nuevo. Te lo juro.
Rocé mis labios sobre los suyos con suavidad.
-Yo también te amo.
-Te seguiré hasta los confines de la tierra sólo para poder darte un beso.
Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo besé.
-Lo bueno para ti es que no voy a ninguna parte.
martes, 6 de agosto de 2013
No hay verano sin tí
Me reí todo el tiempo, pero apenas podía oírlo porque el viento soplaba muy fuerte. Cuando regresamos al interior, puse mis heladas manos en sus mejillas y en lugar de apartarlas, dijo:
-Ahh, se siente bien.
Me reí y dije:
-Eso es porque eres frío.
Puso mis manos en los bolsillos de su abrigo y dijo con una voz tan suave que me pregunté si había oído bien:
-Para todo el mundo, tal vez. Pero no para ti.
Él me miró cuando dijo esto, por lo cual se que lo decía en serio.
-Ahh, se siente bien.
Me reí y dije:
-Eso es porque eres frío.
Puso mis manos en los bolsillos de su abrigo y dijo con una voz tan suave que me pregunté si había oído bien:
-Para todo el mundo, tal vez. Pero no para ti.
Él me miró cuando dijo esto, por lo cual se que lo decía en serio.
viernes, 2 de agosto de 2013
domingo, 21 de julio de 2013
The Boyfriend Thief
Abrí mis ojos y allí estaba él, apoyándose contra el capó de mi auto, con los brazos cruzados sobre el pecho.
Estaba casi demasiado asustada para respirar, preocupada de que tal pudiera romper el hechizo y él se desvaneciera.
-Hola -le dije.
-Hola -respondió Zac.
-No pensé que vendrías.
-¿Y perderme ver como bailabas? Ni un millón de fanáticos rabiosos de "La banda de Zac" podrían haberme detenido. -él sonrió, pero era una sonrisa reservada, como si debajo del porte de broma todavía tuviera un poco de miedo de lo que estaba sucediendo entre nosotros.
Sonreí, intentando hacer retroceder mi propio nerviosismo.
-Mejor ten cuidado. Podría robarte tu grupo de fans para tener mi propio ejercito de Avery
Levantó una ceja hacia mí.
-¿Quieres tener una competencia de baile para ver quien gana? Es posible que tengas algunos movimientos, pero yo tengo estilo.
Me reí y él también, y por un momento el único sonido eran risas sofocadas y aplausos provenientes del restaurante y nuestra propia risa en la tranquila noche. Entonces, mi sonrisa desapareció y lo miré, esperando que esta vez él no se marchara.
-Lo siento, por lo todo lo que hice. Fui una estúpida y lo eché todo a perder. Realmente, realmente nunca quise hacerte daño. No pensaba en nadie más que en mi al principio, pero luego, mientras pasaba el tiempo y llegué a conocerte, me di cuenta de lo equivocada que estaba. Nunca esperé sentirme de la forma que lo hago por ti. No cogí el dinero. Lo devolví.
Zac metió sus manos en sus bolsillos. No pude leer nada en su expresión neutra.
-¿Que pasa con Costa Rica?
-Voy a tener que esperar otro año, pero estará bien. Costa Rica todavía estará allí y voy a tener el verano entero para conseguir el resto del dinero. No podía ir allí con dinero de Hannah, no después de que me costaste tú. Todo este asunto fue un gran error.
-Algo bueno vino de él. Teníamos un acuerdo, después de todo. Si obteníamos una A en el proyecto, tú bailarías y yo hablaría con mi padres.
-¿Le dijiste sobre el espectáculo de comedia?
Zac asintió.
....
-Fue una cosa horrible lo que hiciste. No podía creer que todo este tiempo que pasaste conmigo fue porque Hannah te había pagado.
No fue la única razón por la que pase tiempo contigo.
Cuando él no dijo nada, suspiré.
-No fui una buena ladrona de novios de todos modos, si eso te hace sentir mejor. Soy terrible para coquetear y no tengo ni idea de cómo conquistar a un chico.
-En realidad. Creo que fuiste bastante buena en eso.
-¿En serio? Estaba pensando en retirarme como ladrona profesional de novios, pero si soy buena tal vez debo mantener el puesto de trabajo.
Zac agarró mis muñecas y me acercó hacia él.
-No robes más corazones. Ya tienes el mio.
Entonces me besó.
Estaba casi demasiado asustada para respirar, preocupada de que tal pudiera romper el hechizo y él se desvaneciera.
-Hola -le dije.
-Hola -respondió Zac.
-No pensé que vendrías.
-¿Y perderme ver como bailabas? Ni un millón de fanáticos rabiosos de "La banda de Zac" podrían haberme detenido. -él sonrió, pero era una sonrisa reservada, como si debajo del porte de broma todavía tuviera un poco de miedo de lo que estaba sucediendo entre nosotros.
Sonreí, intentando hacer retroceder mi propio nerviosismo.
-Mejor ten cuidado. Podría robarte tu grupo de fans para tener mi propio ejercito de Avery
Levantó una ceja hacia mí.
-¿Quieres tener una competencia de baile para ver quien gana? Es posible que tengas algunos movimientos, pero yo tengo estilo.
Me reí y él también, y por un momento el único sonido eran risas sofocadas y aplausos provenientes del restaurante y nuestra propia risa en la tranquila noche. Entonces, mi sonrisa desapareció y lo miré, esperando que esta vez él no se marchara.
-Lo siento, por lo todo lo que hice. Fui una estúpida y lo eché todo a perder. Realmente, realmente nunca quise hacerte daño. No pensaba en nadie más que en mi al principio, pero luego, mientras pasaba el tiempo y llegué a conocerte, me di cuenta de lo equivocada que estaba. Nunca esperé sentirme de la forma que lo hago por ti. No cogí el dinero. Lo devolví.
Zac metió sus manos en sus bolsillos. No pude leer nada en su expresión neutra.
-¿Que pasa con Costa Rica?
-Voy a tener que esperar otro año, pero estará bien. Costa Rica todavía estará allí y voy a tener el verano entero para conseguir el resto del dinero. No podía ir allí con dinero de Hannah, no después de que me costaste tú. Todo este asunto fue un gran error.
-Algo bueno vino de él. Teníamos un acuerdo, después de todo. Si obteníamos una A en el proyecto, tú bailarías y yo hablaría con mi padres.
-¿Le dijiste sobre el espectáculo de comedia?
Zac asintió.
....
-Fue una cosa horrible lo que hiciste. No podía creer que todo este tiempo que pasaste conmigo fue porque Hannah te había pagado.
No fue la única razón por la que pase tiempo contigo.
Cuando él no dijo nada, suspiré.
-No fui una buena ladrona de novios de todos modos, si eso te hace sentir mejor. Soy terrible para coquetear y no tengo ni idea de cómo conquistar a un chico.
-En realidad. Creo que fuiste bastante buena en eso.
-¿En serio? Estaba pensando en retirarme como ladrona profesional de novios, pero si soy buena tal vez debo mantener el puesto de trabajo.
Zac agarró mis muñecas y me acercó hacia él.
-No robes más corazones. Ya tienes el mio.
Entonces me besó.
miércoles, 17 de julio de 2013
Just Listen
La música es una constante absoluta. Por eso tenemos una conexión tan visceral con ella, ¿sabes? Porque una canción puede llevarte instantáneamente a un momento o un lugar, o incluso a una persona. No importa si todo lo demás ha cambiado en ti o en el mundo, esa canción sigue siendo la misma, justo como en aquel momento. Lo que es alucinante, si te paras a pensarlo.
Y la verdad es que lo era.
Y la verdad es que lo era.
martes, 16 de julio de 2013
La Última Canción
Encima del piano, su teléfono empezó a vibrar súbitamente. Lo cogió pensando que se trataría de su madre, pero, al mirar la pantalla, se quedó paralizada, contemplando cómo vibraba una segunda vez. Aspiró aire lentamente, lo descolgó y se lo llevó a la oreja.
-¿Si?
-Hola. Soy Will.
Ronnie intentó imaginar desde dónde la llamaba: le parecía oir un eco de fondo, como si estuviera en un aeropuerto.
-¿Acabas de bajar del avión?
-No. Llegué hace unos días. ¿Por qué?
-Es que no te oigo muy bien. -contentó ella, sintiendo que se le encogía el corazón. Hacía varios días que había llegado y solo ahora había encontrado un momento para llamarla.- ¿Que tal por Europa?
-Ah, muy bien. La relación con mi madre fue mucho mejor de lo que esperaba. ¿Como está Jonah?
-Bien. Recuperándose poco a poco, aunque... todavía le cuesta.
-Cuanto lo siento. ¿Y que mas me cuentas?
-He hecho una prueba de acceso en Juilliard, y creo que me ha ido realmente bien...
-Lo sé.
-¿Como lo sabes?
-Porque sino, no estarías allí.
Ella intentó encontrar un sentido a aquella respuesta.
-Bueno, no... Sólo es que me dejan practicar aquí hasta que llegue el piano de mi padre, ya sabes, por la relación que él tenia con esta academia. El directo y él eran buenos amigos.
-Solo espero que no estés demasiado ocupada y que puedas tomarte un rato libre.
-¿Por qué lo dices?
-Esperaba que estuvieras libre para salir este fin de semana. Si no tienes planes, por supuesto.
Ronnie notó que el corazón le daba un vuelco.
-¿Vas a venir a Nueva York?
-Estaré en casa de Megan. Ya sabes, para ver cómo les van las cosas a ese par de recién casados.
-¿Cuando llegas?
-Veamos... Hace una hora que ha aterrizado mi avión.
-¿Estas aquí?¿Donde estas?
Will esperó un momento para contestar. cuando Ronnie escuchó su voz de nuevo, se dio cuenta de que no le llegaba desde el teléfono, sino que sonaba a su espalda. Se dio la vuelta y lo vio, en el umbral de la puerta, con el teléfono en la mano.
-Lo siento. No he podido evitarlo.
-¿Por qué no llamaste para decirme que ibas a venir?
-Porque quería darte una sorpresa.
Ademas, hay algo muy importante que quiero decirte.
-¿Qué?
-Antes de que te lo diga, quiero saber si saldrás conmigo.
-¿Qué?
-Este fin de semana ¿Recuerdas?¿Te va bien quedar?
-Si, me va bien.-Sonrió ella.
El asintió complacido.
-¿Y que hay del fin de semana siguiente?
-¿Cuando tiempo piensas quedarte?
Will avanzó despacio hacia ella.
-Bueno...Precisamente de eso quería hablar contigo. ¿Recuerdas que te dije que Vanderbilt no era mi primera elección?¿Que realmente quería ir a otra universidad que ofrecía un ambicioso programa de ciencias ambientales?
-Lo recuerdo.
-Pues bien, a pesar de que las universidades no suele aceptar traslados de expedientes a mitad de curso, ya sabes que mi madre está metida en la junta directiva de Vanderbilt, y por casualidad conoce a algunas personas en esa otra universidad, así que ha conseguido mover los hilos y..., bueno, resumiendo, que mientras estaba en Europa me enteré de que me habían aceptado en la otra universidad. Empezaré allí el próximo semestre, pensé que te gustaría saberlo.
-Ah, pues... enhorabuena ¿Y que universidad es?
-Columbia.
Por un instante, Ronnie no estuvo segura de si había oído bien.
-¿Te refieres a Columnia,...Columbia...de NY?
-Si, a esa misma me refiero.
-¿De verdad?
Él asintió con la cabeza.
-Las clases empiezan dentro de un par de semanas ¿Te lo imaginas? ¿Un chico provinciano y bonachón como yo atrapado en la gran ciudad? Probablemente necesitaré que alguien me ayude a adaptarme, y me preguntaba si esa persona podrías ser tu. Si no te importa, claro.
En aquel instante, Will estaba tan cerca de ella como para apresarla por sus pantalones vaqueros. Cuando la atrajo hacia sí, ella perdió de vista todo lo que la rodeaba. Will iba a estudiar allí. En Nueva York. Con ella.
-¿Si?
-Hola. Soy Will.
Ronnie intentó imaginar desde dónde la llamaba: le parecía oir un eco de fondo, como si estuviera en un aeropuerto.
-¿Acabas de bajar del avión?
-No. Llegué hace unos días. ¿Por qué?
-Es que no te oigo muy bien. -contentó ella, sintiendo que se le encogía el corazón. Hacía varios días que había llegado y solo ahora había encontrado un momento para llamarla.- ¿Que tal por Europa?
-Ah, muy bien. La relación con mi madre fue mucho mejor de lo que esperaba. ¿Como está Jonah?
-Bien. Recuperándose poco a poco, aunque... todavía le cuesta.
-Cuanto lo siento. ¿Y que mas me cuentas?
-He hecho una prueba de acceso en Juilliard, y creo que me ha ido realmente bien...
-Lo sé.
-¿Como lo sabes?
-Porque sino, no estarías allí.
Ella intentó encontrar un sentido a aquella respuesta.
-Bueno, no... Sólo es que me dejan practicar aquí hasta que llegue el piano de mi padre, ya sabes, por la relación que él tenia con esta academia. El directo y él eran buenos amigos.
-Solo espero que no estés demasiado ocupada y que puedas tomarte un rato libre.
-¿Por qué lo dices?
-Esperaba que estuvieras libre para salir este fin de semana. Si no tienes planes, por supuesto.
Ronnie notó que el corazón le daba un vuelco.
-¿Vas a venir a Nueva York?
-Estaré en casa de Megan. Ya sabes, para ver cómo les van las cosas a ese par de recién casados.
-¿Cuando llegas?
-Veamos... Hace una hora que ha aterrizado mi avión.
-¿Estas aquí?¿Donde estas?
Will esperó un momento para contestar. cuando Ronnie escuchó su voz de nuevo, se dio cuenta de que no le llegaba desde el teléfono, sino que sonaba a su espalda. Se dio la vuelta y lo vio, en el umbral de la puerta, con el teléfono en la mano.
-Lo siento. No he podido evitarlo.
-¿Por qué no llamaste para decirme que ibas a venir?
-Porque quería darte una sorpresa.
Ademas, hay algo muy importante que quiero decirte.
-¿Qué?
-Antes de que te lo diga, quiero saber si saldrás conmigo.
-¿Qué?
-Este fin de semana ¿Recuerdas?¿Te va bien quedar?
-Si, me va bien.-Sonrió ella.
El asintió complacido.
-¿Y que hay del fin de semana siguiente?
-¿Cuando tiempo piensas quedarte?
Will avanzó despacio hacia ella.
-Bueno...Precisamente de eso quería hablar contigo. ¿Recuerdas que te dije que Vanderbilt no era mi primera elección?¿Que realmente quería ir a otra universidad que ofrecía un ambicioso programa de ciencias ambientales?
-Lo recuerdo.
-Pues bien, a pesar de que las universidades no suele aceptar traslados de expedientes a mitad de curso, ya sabes que mi madre está metida en la junta directiva de Vanderbilt, y por casualidad conoce a algunas personas en esa otra universidad, así que ha conseguido mover los hilos y..., bueno, resumiendo, que mientras estaba en Europa me enteré de que me habían aceptado en la otra universidad. Empezaré allí el próximo semestre, pensé que te gustaría saberlo.
-Ah, pues... enhorabuena ¿Y que universidad es?
-Columbia.
Por un instante, Ronnie no estuvo segura de si había oído bien.
-¿Te refieres a Columnia,...Columbia...de NY?
-Si, a esa misma me refiero.
-¿De verdad?
Él asintió con la cabeza.
-Las clases empiezan dentro de un par de semanas ¿Te lo imaginas? ¿Un chico provinciano y bonachón como yo atrapado en la gran ciudad? Probablemente necesitaré que alguien me ayude a adaptarme, y me preguntaba si esa persona podrías ser tu. Si no te importa, claro.
En aquel instante, Will estaba tan cerca de ella como para apresarla por sus pantalones vaqueros. Cuando la atrajo hacia sí, ella perdió de vista todo lo que la rodeaba. Will iba a estudiar allí. En Nueva York. Con ella.
sábado, 13 de julio de 2013
¿Y a ti que te importa? (2)
-Mi sueño eres tu. Y voy a luchar por ti, quieras o no. Y si hoy no me crees, mañana te buscaré y volveré a decirte que te quiero para que te des cuenta que soy real y que quiero hacer todos tus sueños realidad. Y si mañana sigues sin creerme, te seguiré como tú hiciste en Sigüenza hasta que conseguiste que no pudiera vivir sin ti.
Escúchame, cielo. En España se dice que a la tercera va la vencida y esta vez te prometo que nada nos va a separar. Te quiero, me quieres y juntos vamos a encontrar la mejor opcion para que podamos vivir y ser feliz desempeñando nuestros trabajos.
-Vaya...
-Si. Vaya.
Tras darle un rapido beso, se arrodillo ante ella y con un gesto que a la joven no se le olvidaría en su vida, murmuró mientras le ataba en la muñeca una nueva cinta de cuero de todo incluido:
- Sé que he sido un idiota por no darme cuenta que tú siempre has sido Noelia conmigo y con los míos. Sé que la vida no es de color de rosa como tú en ocasiones te empeñas en pintarla. Pero me he dado cuenta que tampoco es de color gris como yo muchas veces me empeño en verla. Nunca he creído en el romanticismo, ni en el amor, ni en los finales felices, hasta que te conocí a ti, y tú, canija, desbarataste mi vida y yo me he enamorado de ti como un loco.
Si me das la oportunidad de poder mostrarte cuanto te quiero y enmendar todos mis errores, prometo que te voy a cuidar, te voy a mimar, voy a enfadarme contigo cuando dejes a Senda subir en la cama, voy a besarte cada mañana y cada noche cuando regrese de trabajar, te voy a apoyar en tu carrera como actriz y, sobre todo y ante todo, prometo hacerte tan feliz que nunca querrás separarte de mi.
¿Quieres casarte conmigo?
-Si, Xman. Por supuesto que quiero casarme contigo.
¿Y a ti que te importa? (1)
-Canija, necesito hablar contigo.
-¿Ahora?
-Si. Ahora. Ven.
Sin esperar a que ella accediera, Juan la tomó de la mano y con un suave tirón la obligó a moverse.
-¿Que ocurre? ¿Que haces aquí?.
Con el aplomo de quien sabe perfectamente lo que desea, la atrajo hacia si y la besó. Eso logró calmarle un poco y, acto seguido, la separó unos centímetros de su cuerpo y con voz profunda murmuró:
-Pasa conmigo la navidad.
-¡¿Como?!
Convencido de lo que decía, sin soltarla, prosiguió:
-Sé que es una locura, y que si lo descubre la prensa me puede traer infinidad de problemas, pero quedate.
-Vaya...
-Esta mañana cuando me despedí de ti, te dije que no tenia nada que ofrecerte pero estaba equivocado. Quizás lo que yo te ofrezca sea poco para lo que tú estás acostumbrada pero...
Turbada e impaciente le cortó y preguntó:
-¿Qué me ofreces?
-Veamos... (Sonrió al ver su buena disposición. Y sin dejar de sonreír sacó un trozo de cordón negro de su bolsillo, le cogió la mano y dejándola boquiabierta se lo ató alrededor de la muñeca?
-Juan, ¿esto qué es?
-La pulsera de todo incluido. Esto quiere decir: alojamiento, comida, cama, sexo, café, música, toneladas de galletas Oreo, leche desnatada, todo lo que tú quieras y yo pueda ofrecerte.
-Tentador...
-También incluye paseos por el campo con Senda, tardes lluviosas y frías, películas con palomitas en el sillón de mi casa, bailes en el salón con tú música y...
-¿Y?
-...y una familia algo curiosa que celebra la navidad con unión, regalos, villancicos y tradiciones.
-Acepto.
Él sonrió y la besó con tal vehemencia que a ella le tembló todo el cuerpo.
-¿Ahora?
-Si. Ahora. Ven.
Sin esperar a que ella accediera, Juan la tomó de la mano y con un suave tirón la obligó a moverse.
-¿Que ocurre? ¿Que haces aquí?.
Con el aplomo de quien sabe perfectamente lo que desea, la atrajo hacia si y la besó. Eso logró calmarle un poco y, acto seguido, la separó unos centímetros de su cuerpo y con voz profunda murmuró:
-Pasa conmigo la navidad.
-¡¿Como?!
Convencido de lo que decía, sin soltarla, prosiguió:
-Sé que es una locura, y que si lo descubre la prensa me puede traer infinidad de problemas, pero quedate.
-Vaya...
-Esta mañana cuando me despedí de ti, te dije que no tenia nada que ofrecerte pero estaba equivocado. Quizás lo que yo te ofrezca sea poco para lo que tú estás acostumbrada pero...
Turbada e impaciente le cortó y preguntó:
-¿Qué me ofreces?
-Veamos... (Sonrió al ver su buena disposición. Y sin dejar de sonreír sacó un trozo de cordón negro de su bolsillo, le cogió la mano y dejándola boquiabierta se lo ató alrededor de la muñeca?
-Juan, ¿esto qué es?
-La pulsera de todo incluido. Esto quiere decir: alojamiento, comida, cama, sexo, café, música, toneladas de galletas Oreo, leche desnatada, todo lo que tú quieras y yo pueda ofrecerte.
-Tentador...
-También incluye paseos por el campo con Senda, tardes lluviosas y frías, películas con palomitas en el sillón de mi casa, bailes en el salón con tú música y...
-¿Y?
-...y una familia algo curiosa que celebra la navidad con unión, regalos, villancicos y tradiciones.
-Acepto.
Él sonrió y la besó con tal vehemencia que a ella le tembló todo el cuerpo.
miércoles, 10 de julio de 2013
Como Desees
Cuando uno acaba un libro tiene que saber que ha de cerrarlo. Si te entretienes en la última página te estás perdiendo otros muchos libros que podrías leer, una nueva aventura por vivir. Por más veces que la vida me haya puesto la zancadilla siempre me he levantado. Siempre hay una próxima vez, una nueva oportunidad. Solo has de estar atento.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
Cuando somos felices muchas veces no valoramos lo que tenemos. Deseamos que la felicidad se prolongue en el tiempo y hasta esperamos que perdure eternamente. Deberías vivirla con intensidad para saber sobrellevar esos momentos en los que el dolor nos sacude de arriba abajo y nos sentimos incapaces de levantarnos. Alguna vez he soñado despierta con la idea de tener el bolsillo mágico de Doraemon el bolso de Mary Poppins y poder guardar todos los instantes maravillosos que me han hecho feliz. Desearía tener el poder de rescatarlos en algunos momentos. No obstante, la vida se empeña día a día en mostrarnos las dos caras de la moneda.
**** **** **** **** **** **** **** **** **** ****
Cuando somos felices muchas veces no valoramos lo que tenemos. Deseamos que la felicidad se prolongue en el tiempo y hasta esperamos que perdure eternamente. Deberías vivirla con intensidad para saber sobrellevar esos momentos en los que el dolor nos sacude de arriba abajo y nos sentimos incapaces de levantarnos. Alguna vez he soñado despierta con la idea de tener el bolsillo mágico de Doraemon el bolso de Mary Poppins y poder guardar todos los instantes maravillosos que me han hecho feliz. Desearía tener el poder de rescatarlos en algunos momentos. No obstante, la vida se empeña día a día en mostrarnos las dos caras de la moneda.
viernes, 5 de julio de 2013
Los príncipes azules también destiñen
-¿Ocurre algo Michael?
De un salgo, él subió los tres escalones y la miró fijamente a los ojos.
-Sí...Ocurre esto -y cogiéndola por la cintura la atrajo hacia él y la besó.
Aquel impacto de titanes los conmocionó a ambos. Michael, con decisión, la apretó contra él y tomó su boca con autentica devoción, mientras ella saboreaba aquel lujurioso beso abrasador. Enterró sus manos en aquellos cabellos oscuros y exigiéndole pasión apretó más contra él mientras sentía que su propio cuerpo abrasaba por dentro. Así estuvieron durante unos segundos hasta que ella jadeó.
-Para...
-No -Pero al sentir su mirada sobre él la soltó y maldijo- Lo siento. No he podido controlar de nuevo mi necesidad de ti. Terry, cuando te veo me haces perder el control y...
Esta vez fue ella quien no le dejó continuar y acercando tentadoramente su boca a la de él susurró agarrándole con fuerza.
-Oye, guaperas isleño...
-Comenzamos mal...
-Calla y escúchame. No he podido dejar de pensar en ti y, si me hubieras dejado hablar antes, esto que acabas de hacer tú, lo habría hecho yo.
Incrédulo, le dedicó una encantadora sonrisa que la deshizo. Y comenzó a repartirle dulces besos en los labios y en la punta de la nariz.
-Nunca es tarde para hacerlo.
-Tienes razón. Entre nosotros existe algo muy especial y quiero descubrirlo durante el tiempo que esté aquí si tú también lo deseas.
-Por supuesto que quiero preciosa y espero que lo que descubramos sea tan intenso para ti, como lo es en este momento para mí.
De un salgo, él subió los tres escalones y la miró fijamente a los ojos.
-Sí...Ocurre esto -y cogiéndola por la cintura la atrajo hacia él y la besó.
Aquel impacto de titanes los conmocionó a ambos. Michael, con decisión, la apretó contra él y tomó su boca con autentica devoción, mientras ella saboreaba aquel lujurioso beso abrasador. Enterró sus manos en aquellos cabellos oscuros y exigiéndole pasión apretó más contra él mientras sentía que su propio cuerpo abrasaba por dentro. Así estuvieron durante unos segundos hasta que ella jadeó.
-Para...
-No -Pero al sentir su mirada sobre él la soltó y maldijo- Lo siento. No he podido controlar de nuevo mi necesidad de ti. Terry, cuando te veo me haces perder el control y...
Esta vez fue ella quien no le dejó continuar y acercando tentadoramente su boca a la de él susurró agarrándole con fuerza.
-Oye, guaperas isleño...
-Comenzamos mal...
-Calla y escúchame. No he podido dejar de pensar en ti y, si me hubieras dejado hablar antes, esto que acabas de hacer tú, lo habría hecho yo.
Incrédulo, le dedicó una encantadora sonrisa que la deshizo. Y comenzó a repartirle dulces besos en los labios y en la punta de la nariz.
-Nunca es tarde para hacerlo.
-Tienes razón. Entre nosotros existe algo muy especial y quiero descubrirlo durante el tiempo que esté aquí si tú también lo deseas.
-Por supuesto que quiero preciosa y espero que lo que descubramos sea tan intenso para ti, como lo es en este momento para mí.
miércoles, 3 de julio de 2013
El tiempo entre nosotros (2)
Ladeo la cabeza perezosamente y exhalo mientras abro los ojos, pero en vez de las rocas que señalan el final de la playa, veo una imagen de los edificios de San Francisco recortados contra el cielo. El corazón empieza a latirme muy deprisa, quizá más que mientras corría. Me coloco de costado, extiendo el brazo para retirar la foto de la arena, y la examino.
Le doy la vuelta.
"No recibiste tu postal".
-Buenas.
Noto que las lagrimas me resbalan por la cara, y creo que digo hola, pero da igual, porque unos segundos después él está a mi lado y no siento otra cosa que sus dedos en mi nuca. Me besa por todas partes, en las mejillas húmedas, los parpados, el cuello y por ultimo, la boca, y nos abrazamos con desesperación entre nuestros cuerpos.
-Te he echado tanto de menos... -Murmura con los labios contra mi cabello, y aunque quisiera decirle lo mismo, simplemente no puedo.
Me seca las lagrimas con el pulgar, y finalmente consigo recuperar el habla.
-Estas aquí de verdad -Digo, y él asiente y me besa de nuevo.
-Sí- Estoy aquí de verdad.
-Creí que nunca volvería a... Te he echado de menos.
-Pareces sorprendida de verme.
-¿Cómo es que estás aquí ahora mismo?
- Te advertí que seguiría regresando hasta que te hartaras de mi. -Las comisuras de sus labios se curvan hacia arriba en una media sonrisa.
Le doy la vuelta.
"No recibiste tu postal".
-Buenas.
Noto que las lagrimas me resbalan por la cara, y creo que digo hola, pero da igual, porque unos segundos después él está a mi lado y no siento otra cosa que sus dedos en mi nuca. Me besa por todas partes, en las mejillas húmedas, los parpados, el cuello y por ultimo, la boca, y nos abrazamos con desesperación entre nuestros cuerpos.
-Te he echado tanto de menos... -Murmura con los labios contra mi cabello, y aunque quisiera decirle lo mismo, simplemente no puedo.
Me seca las lagrimas con el pulgar, y finalmente consigo recuperar el habla.
-Estas aquí de verdad -Digo, y él asiente y me besa de nuevo.
-Sí- Estoy aquí de verdad.
-Creí que nunca volvería a... Te he echado de menos.
-Pareces sorprendida de verme.
-¿Cómo es que estás aquí ahora mismo?
- Te advertí que seguiría regresando hasta que te hartaras de mi. -Las comisuras de sus labios se curvan hacia arriba en una media sonrisa.
El tiempo entre nosotros (1)
-Oye, sé que esto es raro. E incluso ahora que te he explicado el resto del segundo secreto, te falta conocer el tercero. El caso es que se supone que no debería estar aquí, Anna. Ni en Evanston, ni en 1995. En principio no debería conoceros ni a ti, ni a Emma, ni a Maggie. No debería ir a ese colegio, ni hacer estos deberes, ni pasar el rato en vuestro café. -Me toma de las manos como si se dispusiera a transportarme a algún sitio, pero no salimos de la habitación; simplemente nos acercamos el uno al otro.- Nunca me quedo en ningún sitio. Lo visito, lo observo y me marcho. Jamás me quedo.
No estoy segura de cómo debo reaccionar a estar información. Antes de que pueda plantearme otras alternativas, se arrima a mi, me sujeta la cara con las manos y yo topo de espaldas con la estantería cuando él me besa con intensidad, como si no deseara otra cosa que estar aquí, como si un beso largo y profundo pudiera hacer que nada de lo que me ha dicho sea cierto.
**** **** **** **** **** ****
Querido Bennett,
Desde que tengo memoria, he soñado con ver qué hay más allá del único mundo que jamás he conocido;
más allá de mi vida segura y normal.
Y ahora, aquí estoy, en una pequeña aldea de pescadores, tan lejos de mi casa, y tan lejos de lo "normal" como puedo estar. Aunque esto es asombroso, estoy segura de una cosa: no significaría nada para mí si no estuvieras estando aquí, a mi lado.
Puedes llevarme adonde quieras. O a ningún sitio.
Me da igual el lugar del mundo en que te encuentres: allí es donde quiero estar.
Te quiero,
Anna
**** **** **** **** **** ****
-¿Qué pasa?
-Nada
-No es verdad. Estás decepcionada.
-Es que tu postal es... un poco floja. ¿De verdad era eso lo que querías expresar?
-No. Sé exactamente qué quiero expresar. Pero no necesito una postal para eso.
-Está bien, te escucho.
-De acuerdo, allá voy. Esto...Eres...Eres increíble, Anna. Me encanta tu pasión por recorrer el mundo, pero tengo que reconocer que no acabo de entenderla. Cuando me fijo en esta vida "normal" a la qu estás tan ansiosa por renunciar, no la veo aburrida o previsible; veo a amigos que te quieren y una familia que se sacrificaría por tu felicidad. Veo la clase de seguridad que yo nunca he tenido y que siempre he querido. Yo tal vez te haya dado acceso al mundo que mejor conozco, pero tus padres y tú me habéis abierto las puertas de un mundo que no existe en un mapa.
Cuando estoy aquí, los dos disfrutamos de la vida que deseamos: tú tienes tus aventuras intrépidas y yo no tengo nada, lo que me parece perfectamente aceptable. Y, lo que es más importante, nos tenemos el uno al otro.
-Toma, aquí tienes tu postal. Confío en que lo pondrás por escrito.
-Dudo que pueda volver a una vida de la que tú no formes parte.
-¿Qué estás diciendo?
-Estoy diciendo... que estoy perdidamente enamorado de ti; te quiero. Y supongo que me estoy preguntando... ¿Qué pasaría si al final no me marchara?
No estoy segura de cómo debo reaccionar a estar información. Antes de que pueda plantearme otras alternativas, se arrima a mi, me sujeta la cara con las manos y yo topo de espaldas con la estantería cuando él me besa con intensidad, como si no deseara otra cosa que estar aquí, como si un beso largo y profundo pudiera hacer que nada de lo que me ha dicho sea cierto.
**** **** **** **** **** ****
Querido Bennett,
Desde que tengo memoria, he soñado con ver qué hay más allá del único mundo que jamás he conocido;
más allá de mi vida segura y normal.
Y ahora, aquí estoy, en una pequeña aldea de pescadores, tan lejos de mi casa, y tan lejos de lo "normal" como puedo estar. Aunque esto es asombroso, estoy segura de una cosa: no significaría nada para mí si no estuvieras estando aquí, a mi lado.
Puedes llevarme adonde quieras. O a ningún sitio.
Me da igual el lugar del mundo en que te encuentres: allí es donde quiero estar.
Te quiero,
Anna
**** **** **** **** **** ****
-¿Qué pasa?
-Nada
-No es verdad. Estás decepcionada.
-Es que tu postal es... un poco floja. ¿De verdad era eso lo que querías expresar?
-No. Sé exactamente qué quiero expresar. Pero no necesito una postal para eso.
-Está bien, te escucho.
-De acuerdo, allá voy. Esto...Eres...Eres increíble, Anna. Me encanta tu pasión por recorrer el mundo, pero tengo que reconocer que no acabo de entenderla. Cuando me fijo en esta vida "normal" a la qu estás tan ansiosa por renunciar, no la veo aburrida o previsible; veo a amigos que te quieren y una familia que se sacrificaría por tu felicidad. Veo la clase de seguridad que yo nunca he tenido y que siempre he querido. Yo tal vez te haya dado acceso al mundo que mejor conozco, pero tus padres y tú me habéis abierto las puertas de un mundo que no existe en un mapa.
Cuando estoy aquí, los dos disfrutamos de la vida que deseamos: tú tienes tus aventuras intrépidas y yo no tengo nada, lo que me parece perfectamente aceptable. Y, lo que es más importante, nos tenemos el uno al otro.
-Toma, aquí tienes tu postal. Confío en que lo pondrás por escrito.
-Dudo que pueda volver a una vida de la que tú no formes parte.
-¿Qué estás diciendo?
-Estoy diciendo... que estoy perdidamente enamorado de ti; te quiero. Y supongo que me estoy preguntando... ¿Qué pasaría si al final no me marchara?
domingo, 30 de junio de 2013
Olvidé Olvidarte
-Hace años te dije que las cosas importantes no se suelen olvidar. Y esto -dijo enseñándole las flores de nomeolvides- me hizo recordar cuánto te necesito y te quiero. Intenté odiarte y olvidar tus ojos, tu boca, tu sonrisa, para dejar de sufrir al pensar en ti. Te quiero como nunca voy a querer a nadie. ¿Sabes por qué, cariño? -Elsa, con los ojos anegados en lágrimas, negó con la cabeza, y él dijo-: Porque olvidé olvidarte.
-Te quiero, cariño -susurró Elsa.
No hizo falta decir más. No hubo preguntas, ni explicaciones, ni respuestas. Javier, tras dos zancadas, llegó hasta Elsa y la cogió entre sus brazos. Levantándola del banco, la besó con toda la pasión retenida durante aquellos largos meses.
Elsa, tras volver a la realidad y verse en los brazos de aquel hombre, le abrazó fuerte, muy fuerte, dispuesta a quererle y a dejarse querer. Atrás quedaron las noches sin dormir, el dolor, la desazón.
Frente a ellos se abría un futuro con posibilidades y, sobre todo y lo más importante, con mucho amor.
-Te quiero, cariño -susurró Elsa.
No hizo falta decir más. No hubo preguntas, ni explicaciones, ni respuestas. Javier, tras dos zancadas, llegó hasta Elsa y la cogió entre sus brazos. Levantándola del banco, la besó con toda la pasión retenida durante aquellos largos meses.
Elsa, tras volver a la realidad y verse en los brazos de aquel hombre, le abrazó fuerte, muy fuerte, dispuesta a quererle y a dejarse querer. Atrás quedaron las noches sin dormir, el dolor, la desazón.
Frente a ellos se abría un futuro con posibilidades y, sobre todo y lo más importante, con mucho amor.
viernes, 28 de junio de 2013
Atracción
-Estoy atemorizada, Zach.
-Ah, Annie. ¿No lo sabes? Mi gato te adora. Si me pides que me arrastre, me arrastraría.
La rompió, el modo en que se había arrancado el corazón y lo había puesto a sus pies. Temblando, colocó dos dedos contra sus labios.
-Yo nunca te pediría eso.
-Yo tampoco. -Los labios se movieron contra su toque- Confía en mi.
Ahí estaba, el punto crucial. Ella le adoraba, le amaba más allá de la razón, pero la confianza... la confianza era una cosa más difícil. Entonces estudió su cara orgullosa, al corazón salvaje del leopardo interior y supo que solo podía haber una respuesta.
Se negó a permitir que el temor le estafara la promesa de la gloria.
-Lo hago -dijo, cortando la ultima cuerda de seguridad que la había tenido suspendida por encima de las profundidades insondables del abismo.-Confío en ti más que en ninguna otra persona.
Algo le apretó el pecho en ese segundo y entonces se rompió, dejándola sin respiración. Se agarró instintivamente a Zach, y él la sostuvo con fuerza, enterrando la cara en la curva de su cuello. Cuando pudo respirar otra vez, enredó los dedos suavemente en su pelo.
-¿Zach?
Él se estremeció.
-Dios, estaba tan asustado de que fueras a decir que no.
Ella lo sintió entonces, su terror, su amor, su devoción. Fue como si tuviera una línea directa a su alma. La belleza de eso hizo que se tambaleara.
-Oh, dios mio.-No había manera de que este vinculo fuera a permitir que alguno de ellos ignorara al otro.
-Zach, te adoro.-Finalmente podía admitirlo, necesitaba admitirlo, necesitaba decirle que no estaba solo.
-Lo sé. Puedo sentirte en mi interior.
-Ah, Annie. ¿No lo sabes? Mi gato te adora. Si me pides que me arrastre, me arrastraría.
La rompió, el modo en que se había arrancado el corazón y lo había puesto a sus pies. Temblando, colocó dos dedos contra sus labios.
-Yo nunca te pediría eso.
-Yo tampoco. -Los labios se movieron contra su toque- Confía en mi.
Ahí estaba, el punto crucial. Ella le adoraba, le amaba más allá de la razón, pero la confianza... la confianza era una cosa más difícil. Entonces estudió su cara orgullosa, al corazón salvaje del leopardo interior y supo que solo podía haber una respuesta.
Se negó a permitir que el temor le estafara la promesa de la gloria.
-Lo hago -dijo, cortando la ultima cuerda de seguridad que la había tenido suspendida por encima de las profundidades insondables del abismo.-Confío en ti más que en ninguna otra persona.
Algo le apretó el pecho en ese segundo y entonces se rompió, dejándola sin respiración. Se agarró instintivamente a Zach, y él la sostuvo con fuerza, enterrando la cara en la curva de su cuello. Cuando pudo respirar otra vez, enredó los dedos suavemente en su pelo.
-¿Zach?
Él se estremeció.
-Dios, estaba tan asustado de que fueras a decir que no.
Ella lo sintió entonces, su terror, su amor, su devoción. Fue como si tuviera una línea directa a su alma. La belleza de eso hizo que se tambaleara.
-Oh, dios mio.-No había manera de que este vinculo fuera a permitir que alguno de ellos ignorara al otro.
-Zach, te adoro.-Finalmente podía admitirlo, necesitaba admitirlo, necesitaba decirle que no estaba solo.
-Lo sé. Puedo sentirte en mi interior.
jueves, 27 de junio de 2013
The Boyfriend Game
De repente se detuvo y se giró hacia mí.
—¿Te gustó cuando te besé?
Parpadeé. —Um…—¿Cuál era la respuesta correcta? ¿Qué estaba esperando?
Frunció el ceño y se alejó de inmediato.
—No importa —murmuró—. Olvida lo que pregunté.
—¡No! —Corrí detrás de él, agarré su brazo, y lo hice detener—. Sí, me gustó.
Me gustó mucho. Por eso no podía seguir pasando tiempo contigo, porque eso era en todo lo que podía pensar cada vez que te veía, pero tú no estabas pensando en eso, y me sentí tan incómoda y…
—Te equivocas.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?
—Que estas equivocada —me miró fijamente, sus oscuros ojos se intensificaban
con las sombras de la farola—. Estaba pensado en eso. Todo el tiempo.
De repente, tuve problemas para tragar. —¿Pensabas en eso?
Asintió.
—Mira, el asunto es que, me gustas mucho.
Sentí como si alguien hubiera tirado un ladrillo sobre mi cabeza.
—¿De…verdad?
—Sin embargo, me tomó tiempo averiguarlo. Lo que yo pensaba. Lo que tú pensabas. —Sostuvo su cono—Toma.
¿Helado? ¡No quería helado ahora! Pero lo tomé cuando prácticamente lo metió
en mi mano.
Olvidé el helado cuando puso sus manos en cada lado de mi rostro y se inclinó, su mirada atenta a la mía. Sus manos estaban calientes y frotó suavemente sus pulgares contra mis mejillas, como si estuviera esperando que le dijera que se alejara. Cuando no lo hice, una pequeña sonrisa apareció en su rostro, se inclinó y me besó, este fue incluso mejor que el anterior. Más suave, más lento, y perfecto, haciendo que pequeños escalofríos corrieran por mis brazos.
Sabía a chocolate, cálido, como el chocolate derretido.
Rompió el beso y se alejó un poco. —Así que, esta es una prueba.
Parpadeé, tratando de recordar mi nombre y de cómo respirar.
—¿Qué?
—Tenía que ver que mi teoría seguía en pie. Ya sabes, que un chico y una chica
se pueden besar en los labios y seguir siendo sólo amigos.
—¿Qué? —Di un paso atrás, agarrando su helado—. ¿Estamos de vuelta con eso? ¿Estás bromeando?
Tomó mi mano antes de que pudiera alejarme de su alcance.
—Y la conclusión es que quizás las personas se pueden besar y hacer que no signifique nada, pero
nosotros no podemos.
Dejé de tratar de alejarme.
—¿Qué estás diciendo? —Tenía que estar segura.
—Estoy diciendo… —tiró suavemente de mi mano y dejé que me acercara—.
Estoy diciendo que me gustas. Me gustas, gustas.
—¿Estás seguro? Quiero decir, estabas asustado el día en el campo de fútbol.
—Bueno, la cosa es que, te extrañé esta semana. Me había acostumbrado a estar contigo y cuando no pude hacerlo .... eso me desanimó —tiró de mi cola de caballo, y esta vez eso no me hizo pensar que solo éramos amigos. Me hizo pensar que le gustaba, y a mí me gustaba estar con él.
—¿Así que?
Se quejó. —No seas tan dura, Trisha. No suelo decirles a las chicas que me gustan, ¿sabes? ¿Estás o no adentro?
Reí, incapaz de mantenerlo dentro por más tiempo. —Graham, eres un total idiota si no puedes darte cuenta de que también me gustas.
—¿De verdad? —Mantuvo una enorme sonrisa en su rostro.
—Lo juro.
Deslizó sus manos alrededor de mi cintura y me puso contra él, lanzando el
cono de helado sobre su hombro.
Éste aterrizó con un sordo sonido sobre la acera. —Así que, ¿eso significa que tengo una novia en el equipo universitario?
Me reí como una chica y enredé mis manos detrás de su cuello. —Sí, supongo que sí.
—Genial —inclinó su cabeza, y me puse de puntillas y nos encontramos a mitad
de camino.
Y fue perfecto.
—¿Te gustó cuando te besé?
Parpadeé. —Um…—¿Cuál era la respuesta correcta? ¿Qué estaba esperando?
Frunció el ceño y se alejó de inmediato.
—No importa —murmuró—. Olvida lo que pregunté.
—¡No! —Corrí detrás de él, agarré su brazo, y lo hice detener—. Sí, me gustó.
Me gustó mucho. Por eso no podía seguir pasando tiempo contigo, porque eso era en todo lo que podía pensar cada vez que te veía, pero tú no estabas pensando en eso, y me sentí tan incómoda y…
—Te equivocas.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?
—Que estas equivocada —me miró fijamente, sus oscuros ojos se intensificaban
con las sombras de la farola—. Estaba pensado en eso. Todo el tiempo.
De repente, tuve problemas para tragar. —¿Pensabas en eso?
Asintió.
—Mira, el asunto es que, me gustas mucho.
Sentí como si alguien hubiera tirado un ladrillo sobre mi cabeza.
—¿De…verdad?
—Sin embargo, me tomó tiempo averiguarlo. Lo que yo pensaba. Lo que tú pensabas. —Sostuvo su cono—Toma.
¿Helado? ¡No quería helado ahora! Pero lo tomé cuando prácticamente lo metió
en mi mano.
Olvidé el helado cuando puso sus manos en cada lado de mi rostro y se inclinó, su mirada atenta a la mía. Sus manos estaban calientes y frotó suavemente sus pulgares contra mis mejillas, como si estuviera esperando que le dijera que se alejara. Cuando no lo hice, una pequeña sonrisa apareció en su rostro, se inclinó y me besó, este fue incluso mejor que el anterior. Más suave, más lento, y perfecto, haciendo que pequeños escalofríos corrieran por mis brazos.
Sabía a chocolate, cálido, como el chocolate derretido.
Rompió el beso y se alejó un poco. —Así que, esta es una prueba.
Parpadeé, tratando de recordar mi nombre y de cómo respirar.
—¿Qué?
—Tenía que ver que mi teoría seguía en pie. Ya sabes, que un chico y una chica
se pueden besar en los labios y seguir siendo sólo amigos.
—¿Qué? —Di un paso atrás, agarrando su helado—. ¿Estamos de vuelta con eso? ¿Estás bromeando?
Tomó mi mano antes de que pudiera alejarme de su alcance.
—Y la conclusión es que quizás las personas se pueden besar y hacer que no signifique nada, pero
nosotros no podemos.
Dejé de tratar de alejarme.
—¿Qué estás diciendo? —Tenía que estar segura.
—Estoy diciendo… —tiró suavemente de mi mano y dejé que me acercara—.
Estoy diciendo que me gustas. Me gustas, gustas.
—¿Estás seguro? Quiero decir, estabas asustado el día en el campo de fútbol.
—Bueno, la cosa es que, te extrañé esta semana. Me había acostumbrado a estar contigo y cuando no pude hacerlo .... eso me desanimó —tiró de mi cola de caballo, y esta vez eso no me hizo pensar que solo éramos amigos. Me hizo pensar que le gustaba, y a mí me gustaba estar con él.
—¿Así que?
Se quejó. —No seas tan dura, Trisha. No suelo decirles a las chicas que me gustan, ¿sabes? ¿Estás o no adentro?
Reí, incapaz de mantenerlo dentro por más tiempo. —Graham, eres un total idiota si no puedes darte cuenta de que también me gustas.
—¿De verdad? —Mantuvo una enorme sonrisa en su rostro.
—Lo juro.
Deslizó sus manos alrededor de mi cintura y me puso contra él, lanzando el
cono de helado sobre su hombro.
Éste aterrizó con un sordo sonido sobre la acera. —Así que, ¿eso significa que tengo una novia en el equipo universitario?
Me reí como una chica y enredé mis manos detrás de su cuello. —Sí, supongo que sí.
—Genial —inclinó su cabeza, y me puse de puntillas y nos encontramos a mitad
de camino.
Y fue perfecto.
martes, 25 de junio de 2013
No me olvides
— De acuerdo — capituló, ignorando la sonrisa satisfecha de su amigo —, hablemos.
— No pudiste aguantar, ¿verdad? — Palmeó la cama y ella se sentó.
— Oh, borra esa risita estúpida de tu cara, ¿quieres? Ya estoy aquí. No quise irme sabiendo que estábamos disgustados. — Notó la mueca de dolor de su amigo cuando el colchón cedió por el peso de su cuerpo.
Superando el momento de sufrimientos, extendió la mano y tomó la de ella.
— No estoy sonriendo, Jean — susurró —. Tengo miedo. No quiero perderte. No ahora.
La muchacha sintió un nudo en la garganta, pero se lo tragó. Se sentía como un gusano.
— No vas a perderme — le aseguró, aún con tono gruñón —. Simple y sencillamente, seguirás haciendo lo que has hecho toda la vida: sacarme de mis casillas.
— Dime por qué estabas tan enojada. — Le acarició la mano.
Ella se encogió de hombros.
— No lo sé. Supongo que necesitaba a alguien para echarle la culpa.
— Y yo era un blanco perfecto, ¿no?
— Sí.
— Pero ahí no termina todo — aventuró —. Hay algo que te perturba y quiero saber qué es.
— No seas tonto. — Ni loca habría reconocido ante él qué era lo que más le molestaba de todo ese episodio. — Por mucho que deteste reconocerlo, tú me diste un buen consejo. Tenías razón. Una relación que se basa en una mentira no puede durar. Supongo que te culpé a ti cuando lo descubrí. Nathan no lo tomó para nada bien. Estaba tan… tan…
— ¿Herido?
— Irracional — lo corrigió Jean. Bajó la vista y la fijó en el acolchado. Pero está bien. Si me hubiera querido de verdad, por lo menos habría intentado comprender. Te pido disculpas por haberme descargado contigo. Pero, tal como tú mismo lo has dicho, necesitaba alguien a quien culpar y tú fuiste el blanco perfecto.
Gabriel extendió la mano y le levantó el mentón, obligándola a mirarlo. La miró con resolución, sus ojos parecían llamas en aquel rostro delgado.
— Pero empezaste a dudar, ¿verdad? A dudar de mis verdaderas razones para convencerte de que hablaras con él. ¿Pensaste en una segunda intención de mi parte, quizás?
— No seas tonto. — Trató de desviar la mirada, pero él no le soltaba el mentón. — ¿Qué otra razón pudiste haber tenido?
Gabriel sonrió con tristeza y Jean sintió una repentina desesperación por que él se callara la boca, por no escuchar esas palabras de sus labios.
— Por favor — suplicó y echó la cabeza hacia atrás. Volvió a moverse en la cama. — Olvidemos esta conversación. Ahora las cosas se han encarrilado…
— Mentira — se opuso él —. No eres estúpida y supongo que sabes qué es lo que siento por ti.
Se quedó helada.
— Somos amigos.
— ¿Amigos? — Gabriel rió sin ganas. — Claro que somos amigos, pero cualquiera que tenga dos dedos de frente se daría cuenta de que me he enamorado de ti.
Y finalmente se oyeron las palabras. Las mismas que ella sospechaba que le partirían el corazón en mil pedazos.
— Pero te juro, Jean— continuó en un murmullo, mirando ahora hacia la ventana y la oscuridad —, que no te convencía de que hablaras con Nathan porque tuve ilusiones de que alguna vez pudiera existir algo entre nosotros. Es demasiado tarde para eso. No soy tonto. Me queda muy poco tiempo.
— ¡Ni lo menciones!
— ¿Por qué no? Es la verdad. Créeme, por mucho que me doliera saber que querías de verdad a ese tipo, jamás habría sido tan tonto como para creer que, si él te daba la espalda, vendrías corriendo a mi lado. Mis sentimientos por ti son demasiado profundos para caer en semejante bajeza. Además, Nathan es un chico decente. Prefiero que estés con él y no con uno de esos snobs arrogantes que viven en la parte de la ciudad de la que provienes.
Jean no sabía que decir. En el inesperado silencio, oyó los ruidos del tráfico que se confundían con el canto de los pájaros que se filtraba por la ventana entornada.
— Di algo — susurró Gabriel por fin —. Dime que me crees. Dime que no me consideras un cretino egoísta que arruinó tu vida amorosa porque te quería toda para mí.
— No eres un cretino egoísta, Gaby — confirmó.
— Te lo agradezco mucho. — Suspiró. — Pero no debí confesarte mis sentimientos. No querías oírlos.
— No sé qué decir — murmuró, pero de pronto lo supo. Con gran asombro de su parte, descubrió en un segundo por qué Gabriel siempre había tenido sobre ella mucha más influencia que cualquier otra persona.
— No digas nada — concedió él —. No tiene sentido.
Claro que lo tenía, pensó Jean. Gabriel merecía saber la verdad. Ella se lo debía.
— Claro que lo tiene — se opuso. Inspiró profundamente. — Estás en lo cierto. Sospeché que tuvieras segundas intenciones. Me preguntaba si no te habías enamorado de mí, porque la verdad es que me parece que yo también estoy un poco enamorada de ti.
Gabriel se quedó petrificado.
Si el tema en cuestión no hubiera sido los sentimientos del uno por el otro, Jean habría soltado una carcajada al verlo con la boca abierta. Aquellos sentimientos que la confundían, que la torturaban, que la mantenían despierta toda la noche tratando de determinar qué clase de persona era en realidad.
— Pero eso es imposible… — continuó, vacilante. No estaba segura de lo que quería decir exactamente y de cuál era el mejor modo de expresarlo. — Porque, si Nathan me gusta de verdad, ¿cómo puedo tener estos sentimientos hacia ti? — Estaba tan confundida que se interrumpió.
Gabriel inspiró hondo.
— ¿Y quién demonios podría darte una respuesta? Nuestra situación es muy atípica. De hecho, jamás debimos habernos conocido.
— Ni lo menciones — vociferó ella —. Nunca más repitas eso. No entiendo mis sentimientos hacia ti. Tienes la virtud de fastidiarme, entristecerme, alegrarme, hacerme sentir culpable; me manejas como quieres. No me importa. Vas a morir. Y sé que una parte de ti cree que no soy más que una niña rica que juega a ser una santa, pero por favor, nunca jamás digas que te arrepientes de haberme conocido.
— No me arrepiento — dijo Gabriel con suavidad —. Lo único que lamento es que no haya sido en otro momento, en otro lugar. Sólo lamento estar atrapado en un cuerpo que se está gastando mucho antes de lo debido.
— Nunca se sabe — afirmó ella con pasión —. Todos los días ocurren milagros. Tú mismo lo has dicho.
Gabriel le sonrió con tristeza.
— Bueno, uno ha ocurrido: te conocí.
— ¿Pero en qué nos ha beneficiado? — Razonó ella con amargura —. No sé qué es lo que siento por ti. No sé qué es lo que siento por Nathan. Santo Dios, soy una ignorante. Sólo estoy segura de que estoy partida en dos.
Gabriel extendió la mano y le tocó el hombro.
— Nunca sabrás lo bien que me ha hecho conocerte — dijo —. Jamás tendré oportunidad de llevarte al cine, ni de invitarte a caminar por la playa, ni de hacerte el amor, pero todos los días agradezco a Dios haberte tenido en mi vida por un tiempo. Eso es un milagro, Jean.
— No pudiste aguantar, ¿verdad? — Palmeó la cama y ella se sentó.
— Oh, borra esa risita estúpida de tu cara, ¿quieres? Ya estoy aquí. No quise irme sabiendo que estábamos disgustados. — Notó la mueca de dolor de su amigo cuando el colchón cedió por el peso de su cuerpo.
Superando el momento de sufrimientos, extendió la mano y tomó la de ella.
— No estoy sonriendo, Jean — susurró —. Tengo miedo. No quiero perderte. No ahora.
La muchacha sintió un nudo en la garganta, pero se lo tragó. Se sentía como un gusano.
— No vas a perderme — le aseguró, aún con tono gruñón —. Simple y sencillamente, seguirás haciendo lo que has hecho toda la vida: sacarme de mis casillas.
— Dime por qué estabas tan enojada. — Le acarició la mano.
Ella se encogió de hombros.
— No lo sé. Supongo que necesitaba a alguien para echarle la culpa.
— Y yo era un blanco perfecto, ¿no?
— Sí.
— Pero ahí no termina todo — aventuró —. Hay algo que te perturba y quiero saber qué es.
— No seas tonto. — Ni loca habría reconocido ante él qué era lo que más le molestaba de todo ese episodio. — Por mucho que deteste reconocerlo, tú me diste un buen consejo. Tenías razón. Una relación que se basa en una mentira no puede durar. Supongo que te culpé a ti cuando lo descubrí. Nathan no lo tomó para nada bien. Estaba tan… tan…
— ¿Herido?
— Irracional — lo corrigió Jean. Bajó la vista y la fijó en el acolchado. Pero está bien. Si me hubiera querido de verdad, por lo menos habría intentado comprender. Te pido disculpas por haberme descargado contigo. Pero, tal como tú mismo lo has dicho, necesitaba alguien a quien culpar y tú fuiste el blanco perfecto.
Gabriel extendió la mano y le levantó el mentón, obligándola a mirarlo. La miró con resolución, sus ojos parecían llamas en aquel rostro delgado.
— Pero empezaste a dudar, ¿verdad? A dudar de mis verdaderas razones para convencerte de que hablaras con él. ¿Pensaste en una segunda intención de mi parte, quizás?
— No seas tonto. — Trató de desviar la mirada, pero él no le soltaba el mentón. — ¿Qué otra razón pudiste haber tenido?
Gabriel sonrió con tristeza y Jean sintió una repentina desesperación por que él se callara la boca, por no escuchar esas palabras de sus labios.
— Por favor — suplicó y echó la cabeza hacia atrás. Volvió a moverse en la cama. — Olvidemos esta conversación. Ahora las cosas se han encarrilado…
— Mentira — se opuso él —. No eres estúpida y supongo que sabes qué es lo que siento por ti.
Se quedó helada.
— Somos amigos.
— ¿Amigos? — Gabriel rió sin ganas. — Claro que somos amigos, pero cualquiera que tenga dos dedos de frente se daría cuenta de que me he enamorado de ti.
Y finalmente se oyeron las palabras. Las mismas que ella sospechaba que le partirían el corazón en mil pedazos.
— Pero te juro, Jean— continuó en un murmullo, mirando ahora hacia la ventana y la oscuridad —, que no te convencía de que hablaras con Nathan porque tuve ilusiones de que alguna vez pudiera existir algo entre nosotros. Es demasiado tarde para eso. No soy tonto. Me queda muy poco tiempo.
— ¡Ni lo menciones!
— ¿Por qué no? Es la verdad. Créeme, por mucho que me doliera saber que querías de verdad a ese tipo, jamás habría sido tan tonto como para creer que, si él te daba la espalda, vendrías corriendo a mi lado. Mis sentimientos por ti son demasiado profundos para caer en semejante bajeza. Además, Nathan es un chico decente. Prefiero que estés con él y no con uno de esos snobs arrogantes que viven en la parte de la ciudad de la que provienes.
Jean no sabía que decir. En el inesperado silencio, oyó los ruidos del tráfico que se confundían con el canto de los pájaros que se filtraba por la ventana entornada.
— Di algo — susurró Gabriel por fin —. Dime que me crees. Dime que no me consideras un cretino egoísta que arruinó tu vida amorosa porque te quería toda para mí.
— No eres un cretino egoísta, Gaby — confirmó.
— Te lo agradezco mucho. — Suspiró. — Pero no debí confesarte mis sentimientos. No querías oírlos.
— No sé qué decir — murmuró, pero de pronto lo supo. Con gran asombro de su parte, descubrió en un segundo por qué Gabriel siempre había tenido sobre ella mucha más influencia que cualquier otra persona.
— No digas nada — concedió él —. No tiene sentido.
Claro que lo tenía, pensó Jean. Gabriel merecía saber la verdad. Ella se lo debía.
— Claro que lo tiene — se opuso. Inspiró profundamente. — Estás en lo cierto. Sospeché que tuvieras segundas intenciones. Me preguntaba si no te habías enamorado de mí, porque la verdad es que me parece que yo también estoy un poco enamorada de ti.
Gabriel se quedó petrificado.
Si el tema en cuestión no hubiera sido los sentimientos del uno por el otro, Jean habría soltado una carcajada al verlo con la boca abierta. Aquellos sentimientos que la confundían, que la torturaban, que la mantenían despierta toda la noche tratando de determinar qué clase de persona era en realidad.
— Pero eso es imposible… — continuó, vacilante. No estaba segura de lo que quería decir exactamente y de cuál era el mejor modo de expresarlo. — Porque, si Nathan me gusta de verdad, ¿cómo puedo tener estos sentimientos hacia ti? — Estaba tan confundida que se interrumpió.
Gabriel inspiró hondo.
— ¿Y quién demonios podría darte una respuesta? Nuestra situación es muy atípica. De hecho, jamás debimos habernos conocido.
— Ni lo menciones — vociferó ella —. Nunca más repitas eso. No entiendo mis sentimientos hacia ti. Tienes la virtud de fastidiarme, entristecerme, alegrarme, hacerme sentir culpable; me manejas como quieres. No me importa. Vas a morir. Y sé que una parte de ti cree que no soy más que una niña rica que juega a ser una santa, pero por favor, nunca jamás digas que te arrepientes de haberme conocido.
— No me arrepiento — dijo Gabriel con suavidad —. Lo único que lamento es que no haya sido en otro momento, en otro lugar. Sólo lamento estar atrapado en un cuerpo que se está gastando mucho antes de lo debido.
— Nunca se sabe — afirmó ella con pasión —. Todos los días ocurren milagros. Tú mismo lo has dicho.
Gabriel le sonrió con tristeza.
— Bueno, uno ha ocurrido: te conocí.
— ¿Pero en qué nos ha beneficiado? — Razonó ella con amargura —. No sé qué es lo que siento por ti. No sé qué es lo que siento por Nathan. Santo Dios, soy una ignorante. Sólo estoy segura de que estoy partida en dos.
Gabriel extendió la mano y le tocó el hombro.
— Nunca sabrás lo bien que me ha hecho conocerte — dijo —. Jamás tendré oportunidad de llevarte al cine, ni de invitarte a caminar por la playa, ni de hacerte el amor, pero todos los días agradezco a Dios haberte tenido en mi vida por un tiempo. Eso es un milagro, Jean.
lunes, 24 de junio de 2013
The Boyfriend League (3)
-¿Por qué no me dijiste que ibas a mudarte?-Le pregunté a Jason.
-Porque pensé que podrías intentar disuadirme de ello.
Le fruncí el ceño. Lo habría hecho.
Mamá sonrió
-¿Por qué no te quedas a cenar?
-Voy a extrañar todas las comidas para llevar. El entrenador dijo que su esposa cocina las comidas todas las noches.
-Es eso realmente por lo que te vas, ¿no? ¿Por la comida real hecha en casa?
Él puso sus manos en mi cintura y me atrajo cerca.
-Si supieras cuán difícil me resultó permanecer en mi lado del pasillo anoche después de que terminados de ver la película... -Sacudió su cabeza-. Tus padres no aprobarían para nada la dirección en la que mis pensamientos iban. Con o sin el contrato de tu madre, tenía que mudarme.
-No puedo creer que hiciera eso.
Él sonrió.
-Si, fue esa primera noche, después de que salió de tu habitación.
-¿No te sentiste ofendido?
-¿Cómo podría estarlo? Empecé a enamorarme de ti tan pronto como te tropezaste conmigo. Sabía que podía ser hombre muerto muy fácilmente.
-¿En serio?
-Oh, si. Y cuando te imaginé con hombreras y casco...
Empujé su hombro.
-¡No lo hiciste!
-Oh si, lo hice. Y pensé, de todas las chicas de esta ciudad, ella es la única a la que puedo encontrar totalmente fascinante.
-¿Es esa la razón por la que parecía como si realmente no quisieras llevarme a casa después de la primera noche de pizza?
-Si. Quería limitar el contacto. Estaba intentando muy duramente no enamorarme de ti.
-Porque pensé que podrías intentar disuadirme de ello.
Le fruncí el ceño. Lo habría hecho.
Mamá sonrió
-¿Por qué no te quedas a cenar?
-Voy a extrañar todas las comidas para llevar. El entrenador dijo que su esposa cocina las comidas todas las noches.
-Es eso realmente por lo que te vas, ¿no? ¿Por la comida real hecha en casa?
Él puso sus manos en mi cintura y me atrajo cerca.
-Si supieras cuán difícil me resultó permanecer en mi lado del pasillo anoche después de que terminados de ver la película... -Sacudió su cabeza-. Tus padres no aprobarían para nada la dirección en la que mis pensamientos iban. Con o sin el contrato de tu madre, tenía que mudarme.
-No puedo creer que hiciera eso.
Él sonrió.
-Si, fue esa primera noche, después de que salió de tu habitación.
-¿No te sentiste ofendido?
-¿Cómo podría estarlo? Empecé a enamorarme de ti tan pronto como te tropezaste conmigo. Sabía que podía ser hombre muerto muy fácilmente.
-¿En serio?
-Oh, si. Y cuando te imaginé con hombreras y casco...
Empujé su hombro.
-¡No lo hiciste!
-Oh si, lo hice. Y pensé, de todas las chicas de esta ciudad, ella es la única a la que puedo encontrar totalmente fascinante.
-¿Es esa la razón por la que parecía como si realmente no quisieras llevarme a casa después de la primera noche de pizza?
-Si. Quería limitar el contacto. Estaba intentando muy duramente no enamorarme de ti.
The Boyfriend League (2)
Volví a mirar fijamente a Jason. Todavía luchaba con el perrito. No pude evitarlo. Me morí de risa. Su cabeza se levantó como si supiera que estaba riéndome de él.
-¿Crees que es gracioso? -Preguntó.
Me encogí de hombros. Me roció con agua.
-¡Oye! -Grité. Abrí mi manguera y envié una lluvia de rocío de regreso.
Jason se levantó de estar acuclillado, manguera en mano. Me puse de pie, levantando una mano como defensa.
-Bien, mira, no quise reírme...
Me roció de nuevo. Chillé y le di su merecido. Él trató de esquivar la lluvia, trató de golpearme con su agua, pero me moví rápidamente fuera de su camino, manteniendo mi manguera dirigida hacia él. Estaba empapado, absolutamente mojado, y empecé a reír. Es difícil correr cuando estás riendo tan fuerte que tus costados duelen.
Jason se abalanzó sobre mi, me tiró, de alguna manera rodando para que él golpeara el suelo mojado-tomando la peor parte del impacto-, y aterricé sobre él. Ambos sonreímos ampliamente, respirando pesadamente, completamente mojados.
Mirando en sus ojos sonrientes, sentí como si hubiera sido golpeada por una pelota.
Estaba loca por este chico, absoluta y completamente loca por él.
Su sonrisa disminuyó. Su mirada vagó a mi boca. Pude ver claramente cuánto quería besarme.
Y supe que no lo haría.
Por lo que lo besé yo.
Y él me devolvió el beso.
-¿Crees que es gracioso? -Preguntó.
Me encogí de hombros. Me roció con agua.
-¡Oye! -Grité. Abrí mi manguera y envié una lluvia de rocío de regreso.
Jason se levantó de estar acuclillado, manguera en mano. Me puse de pie, levantando una mano como defensa.
-Bien, mira, no quise reírme...
Me roció de nuevo. Chillé y le di su merecido. Él trató de esquivar la lluvia, trató de golpearme con su agua, pero me moví rápidamente fuera de su camino, manteniendo mi manguera dirigida hacia él. Estaba empapado, absolutamente mojado, y empecé a reír. Es difícil correr cuando estás riendo tan fuerte que tus costados duelen.
Jason se abalanzó sobre mi, me tiró, de alguna manera rodando para que él golpeara el suelo mojado-tomando la peor parte del impacto-, y aterricé sobre él. Ambos sonreímos ampliamente, respirando pesadamente, completamente mojados.
Mirando en sus ojos sonrientes, sentí como si hubiera sido golpeada por una pelota.
Estaba loca por este chico, absoluta y completamente loca por él.
Su sonrisa disminuyó. Su mirada vagó a mi boca. Pude ver claramente cuánto quería besarme.
Y supe que no lo haría.
Por lo que lo besé yo.
Y él me devolvió el beso.
The boyfriend league (1)
-¿Cuál ha sido el aspecto más difícil de vivir con nosotros?
Hubo un silencio, pero del tipo donde tu puedes sentir que quiere hablar, pero no lo hace. Jason era tan increíble todavía, como si estuviera pensando el peso de las consecuencias.
-No besarte.-Dijo finalmente, en voz baja.
Mi corazón me hizo tartamudear un poco. Sólo lo miré fijamente mientras la grabadora continuó funcionando, buscando un sonido.
Mi mano estaba temblando mientras la alargaba y la apagué.
-Pero tú me besaste, y dijiste que fue un error.
-Porque involucrarme contigo es una mala idea, en muchos niveles.
-¿Te importaría compartir uno de esos niveles?
-Estoy viviendo en tu casa. Tus padres me están dando un techo sobre mi cabeza. Tu mamá trae comida extra a casa para mi. Estoy aquí únicamente durante el verano. Entonces regresaré a la universidad. ¿Y Mac?? Después de que fuimos a Dave & Bubba's, él sale del montículo y me dice que cree que eres guapísima. Y sé que a ti te gustaba él, así que estaba dispuesto a hacerme a un lado.
-¿A un lado?
-Dispuesto a sacrificar mi felicidad.
-¿Tú piensas que estarías feliz estando conmigo?
-¿Estás bromeando? Eres guapa, contigo es fácil hablar. Amas el béisbol. Me haces sonreír, me haces reír. Y ni siquiera vamos a mencionar lo mucho que me gusta besarte.
-Tiffany tb te hace reír.
-Oh sí, ella es divertida, dice algunas cosas realmente tontas, pero creo que es mas lista de lo que deja entrever. Tú, tú eres honesta. Eres generosa. Hablaste con tus padres sobre proporcionar un hogar a un jugador.
-Vamos a volver a lo que sucedió en el estado de béisbol. Porque todavía no lo entiendo.
Él suspiró.
-Mira, él me dijo que que te obtendría. Yo me hago a un lado. Él te obtiene. Y ahora él está haciendo su movimiento con Tiffany. ¿Que pasa con eso? Sé que a ti te gusta. Él es un nueve punto cinco y yo soy un seis...
-¡NO!
-Dani, vi tu lista esa noche en Dan & Jerry's, cuando se cayó de tu bolso. Lo desdoblé, no debería haberlo hecho, pero lo hice. Vi las puntuaciones.
-No. Quiero decir, sí, te di un seis, pero lo hice porque quería darte un diez.
Él sacudió la cabeza.
-Esto no tiene sentido.
-Estaba tratando de convencerme a mi misma de no darte un diez, porque es mucho mas difícil vivir con un chico que te atrae que con uno que no te atrae.
-Espera un minuto. Vamos a ver si lo entiendo. ¿Me diste un seis porque te gusté y pensaste que eso dejaría de hacer que te guste?
-Pensé que sería raro que me guste un chico que vive en mi casa. Y le prometí a mamá que no haría eso. Pero me gusta el chico que vive aquí. Únicamente por eso lo hice.
-Pero tú estás saliendo con Mac.
-En realidad no. He estado besando a Mac.
Dios, he creado un desastre. No soy noble. No soy como Tiffany con sus huérfanos. Hablé con mis padres para patrocinar a un jugador no porque los chicos necesitaran un lugar para quedarse... lo hice porque quería un novio.
-¿Pensaste que yo sería tu novio?
-No, eso me parecía demasiado raro como para considerarlo. Quiero decir, tú has visto mi ropa interior, yo he visto la tuya...
Su boca se torció.
Pensé que me introducirías en vuestro circulo. Haciendo cosas con el equipo. Los jugadores podrían conocerme, interesarse. Sólo quería un novio.
-Y ahora tienes uno.-Dijo.
-Pero no sé si él es el correcto.
-Déjame saberlo cuando lo decidas.
Lo miré salir de la habitación.
Hubo un silencio, pero del tipo donde tu puedes sentir que quiere hablar, pero no lo hace. Jason era tan increíble todavía, como si estuviera pensando el peso de las consecuencias.
-No besarte.-Dijo finalmente, en voz baja.
Mi corazón me hizo tartamudear un poco. Sólo lo miré fijamente mientras la grabadora continuó funcionando, buscando un sonido.
Mi mano estaba temblando mientras la alargaba y la apagué.
-Pero tú me besaste, y dijiste que fue un error.
-Porque involucrarme contigo es una mala idea, en muchos niveles.
-¿Te importaría compartir uno de esos niveles?
-Estoy viviendo en tu casa. Tus padres me están dando un techo sobre mi cabeza. Tu mamá trae comida extra a casa para mi. Estoy aquí únicamente durante el verano. Entonces regresaré a la universidad. ¿Y Mac?? Después de que fuimos a Dave & Bubba's, él sale del montículo y me dice que cree que eres guapísima. Y sé que a ti te gustaba él, así que estaba dispuesto a hacerme a un lado.
-¿A un lado?
-Dispuesto a sacrificar mi felicidad.
-¿Tú piensas que estarías feliz estando conmigo?
-¿Estás bromeando? Eres guapa, contigo es fácil hablar. Amas el béisbol. Me haces sonreír, me haces reír. Y ni siquiera vamos a mencionar lo mucho que me gusta besarte.
-Tiffany tb te hace reír.
-Oh sí, ella es divertida, dice algunas cosas realmente tontas, pero creo que es mas lista de lo que deja entrever. Tú, tú eres honesta. Eres generosa. Hablaste con tus padres sobre proporcionar un hogar a un jugador.
-Vamos a volver a lo que sucedió en el estado de béisbol. Porque todavía no lo entiendo.
Él suspiró.
-Mira, él me dijo que que te obtendría. Yo me hago a un lado. Él te obtiene. Y ahora él está haciendo su movimiento con Tiffany. ¿Que pasa con eso? Sé que a ti te gusta. Él es un nueve punto cinco y yo soy un seis...
-¡NO!
-Dani, vi tu lista esa noche en Dan & Jerry's, cuando se cayó de tu bolso. Lo desdoblé, no debería haberlo hecho, pero lo hice. Vi las puntuaciones.
-No. Quiero decir, sí, te di un seis, pero lo hice porque quería darte un diez.
Él sacudió la cabeza.
-Esto no tiene sentido.
-Estaba tratando de convencerme a mi misma de no darte un diez, porque es mucho mas difícil vivir con un chico que te atrae que con uno que no te atrae.
-Espera un minuto. Vamos a ver si lo entiendo. ¿Me diste un seis porque te gusté y pensaste que eso dejaría de hacer que te guste?
-Pensé que sería raro que me guste un chico que vive en mi casa. Y le prometí a mamá que no haría eso. Pero me gusta el chico que vive aquí. Únicamente por eso lo hice.
-Pero tú estás saliendo con Mac.
-En realidad no. He estado besando a Mac.
Dios, he creado un desastre. No soy noble. No soy como Tiffany con sus huérfanos. Hablé con mis padres para patrocinar a un jugador no porque los chicos necesitaran un lugar para quedarse... lo hice porque quería un novio.
-¿Pensaste que yo sería tu novio?
-No, eso me parecía demasiado raro como para considerarlo. Quiero decir, tú has visto mi ropa interior, yo he visto la tuya...
Su boca se torció.
Pensé que me introducirías en vuestro circulo. Haciendo cosas con el equipo. Los jugadores podrían conocerme, interesarse. Sólo quería un novio.
-Y ahora tienes uno.-Dijo.
-Pero no sé si él es el correcto.
-Déjame saberlo cuando lo decidas.
Lo miré salir de la habitación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

