-¿Por qué no me dijiste que ibas a mudarte?-Le pregunté a Jason.
-Porque pensé que podrías intentar disuadirme de ello.
Le fruncí el ceño. Lo habría hecho.
Mamá sonrió
-¿Por qué no te quedas a cenar?
-Voy a extrañar todas las comidas para llevar. El entrenador dijo que su esposa cocina las comidas todas las noches.
-Es eso realmente por lo que te vas, ¿no? ¿Por la comida real hecha en casa?
Él puso sus manos en mi cintura y me atrajo cerca.
-Si supieras cuán difícil me resultó permanecer en mi lado del pasillo anoche después de que terminados de ver la película... -Sacudió su cabeza-. Tus padres no aprobarían para nada la dirección en la que mis pensamientos iban. Con o sin el contrato de tu madre, tenía que mudarme.
-No puedo creer que hiciera eso.
Él sonrió.
-Si, fue esa primera noche, después de que salió de tu habitación.
-¿No te sentiste ofendido?
-¿Cómo podría estarlo? Empecé a enamorarme de ti tan pronto como te tropezaste conmigo. Sabía que podía ser hombre muerto muy fácilmente.
-¿En serio?
-Oh, si. Y cuando te imaginé con hombreras y casco...
Empujé su hombro.
-¡No lo hiciste!
-Oh si, lo hice. Y pensé, de todas las chicas de esta ciudad, ella es la única a la que puedo encontrar totalmente fascinante.
-¿Es esa la razón por la que parecía como si realmente no quisieras llevarme a casa después de la primera noche de pizza?
-Si. Quería limitar el contacto. Estaba intentando muy duramente no enamorarme de ti.
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