martes, 6 de agosto de 2013

No hay verano sin tí

Me reí todo el tiempo, pero apenas podía oírlo porque el viento soplaba muy fuerte. Cuando regresamos al interior, puse mis heladas manos en sus mejillas y en lugar de apartarlas, dijo:

-Ahh, se siente bien.

Me reí y dije: 

-Eso es porque eres frío.

Puso mis manos en los bolsillos de su abrigo y dijo con una voz tan suave que me pregunté si había oído bien:

-Para todo el mundo, tal vez. Pero no para ti.

Él me miró cuando dijo esto, por lo cual se que lo decía en serio.


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