Ella me devolvió el beso y me entregó una pequeña caja de cuero.
-Lo encontré mientras estaba de compras con Millie el día del baile Callahan. Ha estado en el armario de arriba durante un mes.
-Briar, no tenías que hacerme un regalo. --Lo abrí y sentí algo apretarse en mi pecho cuando levanté la vista hacia ella. -- Esto es increíble.
Sacó el reloj de la caja y lo puso en mi muñeca.
-No es sólo un reloj. Es también una brújula.
Sostuve mi brazo nivelado y observé el pequeño circulo moverse hasta que señaló el norte. Maldita sea, esto era realmente perfecto. Se me estaba haciendo un nudo en la garganta, lo cual no era en absoluto propio de mi.
-Gracias. Me encanta.
-Quería asegurarme de que siempre encuentres el camino de vuelta a mí.
Ella echó sus brazos alrededor de mi cuello, casi tirándome fuera del sofá. Millie estaba observando desde la puerta de la cocina, se secó los ojos con el volante de su delantal. Le guiñé un ojo y se echó a llorar.
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-Briar, lo siento --Tocó su nariz con la mía -- Nunca debí haberte dejado sola.
-Shh -- Pasé mis dedos por su cabello, quitando las hierbas de su frente -- Está bien. Yo estoy bien.
-Te amo. Nunca voy a dejarte de nuevo. Te lo juro.
Rocé mis labios sobre los suyos con suavidad.
-Yo también te amo.
-Te seguiré hasta los confines de la tierra sólo para poder darte un beso.
Envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo besé.
-Lo bueno para ti es que no voy a ninguna parte.
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