Abrí mis ojos y allí estaba él, apoyándose contra el capó de mi auto, con los brazos cruzados sobre el pecho.
Estaba casi demasiado asustada para respirar, preocupada de que tal pudiera romper el hechizo y él se desvaneciera.
-Hola -le dije.
-Hola -respondió Zac.
-No pensé que vendrías.
-¿Y perderme ver como bailabas? Ni un millón de fanáticos rabiosos de "La banda de Zac" podrían haberme detenido. -él sonrió, pero era una sonrisa reservada, como si debajo del porte de broma todavía tuviera un poco de miedo de lo que estaba sucediendo entre nosotros.
Sonreí, intentando hacer retroceder mi propio nerviosismo.
-Mejor ten cuidado. Podría robarte tu grupo de fans para tener mi propio ejercito de Avery
Levantó una ceja hacia mí.
-¿Quieres tener una competencia de baile para ver quien gana? Es posible que tengas algunos movimientos, pero yo tengo estilo.
Me reí y él también, y por un momento el único sonido eran risas sofocadas y aplausos provenientes del restaurante y nuestra propia risa en la tranquila noche. Entonces, mi sonrisa desapareció y lo miré, esperando que esta vez él no se marchara.
-Lo siento, por lo todo lo que hice. Fui una estúpida y lo eché todo a perder. Realmente, realmente nunca quise hacerte daño. No pensaba en nadie más que en mi al principio, pero luego, mientras pasaba el tiempo y llegué a conocerte, me di cuenta de lo equivocada que estaba. Nunca esperé sentirme de la forma que lo hago por ti. No cogí el dinero. Lo devolví.
Zac metió sus manos en sus bolsillos. No pude leer nada en su expresión neutra.
-¿Que pasa con Costa Rica?
-Voy a tener que esperar otro año, pero estará bien. Costa Rica todavía estará allí y voy a tener el verano entero para conseguir el resto del dinero. No podía ir allí con dinero de Hannah, no después de que me costaste tú. Todo este asunto fue un gran error.
-Algo bueno vino de él. Teníamos un acuerdo, después de todo. Si obteníamos una A en el proyecto, tú bailarías y yo hablaría con mi padres.
-¿Le dijiste sobre el espectáculo de comedia?
Zac asintió.
....
-Fue una cosa horrible lo que hiciste. No podía creer que todo este tiempo que pasaste conmigo fue porque Hannah te había pagado.
No fue la única razón por la que pase tiempo contigo.
Cuando él no dijo nada, suspiré.
-No fui una buena ladrona de novios de todos modos, si eso te hace sentir mejor. Soy terrible para coquetear y no tengo ni idea de cómo conquistar a un chico.
-En realidad. Creo que fuiste bastante buena en eso.
-¿En serio? Estaba pensando en retirarme como ladrona profesional de novios, pero si soy buena tal vez debo mantener el puesto de trabajo.
Zac agarró mis muñecas y me acercó hacia él.
-No robes más corazones. Ya tienes el mio.
Entonces me besó.
domingo, 21 de julio de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
Just Listen
La música es una constante absoluta. Por eso tenemos una conexión tan visceral con ella, ¿sabes? Porque una canción puede llevarte instantáneamente a un momento o un lugar, o incluso a una persona. No importa si todo lo demás ha cambiado en ti o en el mundo, esa canción sigue siendo la misma, justo como en aquel momento. Lo que es alucinante, si te paras a pensarlo.
Y la verdad es que lo era.
Y la verdad es que lo era.
martes, 16 de julio de 2013
La Última Canción
Encima del piano, su teléfono empezó a vibrar súbitamente. Lo cogió pensando que se trataría de su madre, pero, al mirar la pantalla, se quedó paralizada, contemplando cómo vibraba una segunda vez. Aspiró aire lentamente, lo descolgó y se lo llevó a la oreja.
-¿Si?
-Hola. Soy Will.
Ronnie intentó imaginar desde dónde la llamaba: le parecía oir un eco de fondo, como si estuviera en un aeropuerto.
-¿Acabas de bajar del avión?
-No. Llegué hace unos días. ¿Por qué?
-Es que no te oigo muy bien. -contentó ella, sintiendo que se le encogía el corazón. Hacía varios días que había llegado y solo ahora había encontrado un momento para llamarla.- ¿Que tal por Europa?
-Ah, muy bien. La relación con mi madre fue mucho mejor de lo que esperaba. ¿Como está Jonah?
-Bien. Recuperándose poco a poco, aunque... todavía le cuesta.
-Cuanto lo siento. ¿Y que mas me cuentas?
-He hecho una prueba de acceso en Juilliard, y creo que me ha ido realmente bien...
-Lo sé.
-¿Como lo sabes?
-Porque sino, no estarías allí.
Ella intentó encontrar un sentido a aquella respuesta.
-Bueno, no... Sólo es que me dejan practicar aquí hasta que llegue el piano de mi padre, ya sabes, por la relación que él tenia con esta academia. El directo y él eran buenos amigos.
-Solo espero que no estés demasiado ocupada y que puedas tomarte un rato libre.
-¿Por qué lo dices?
-Esperaba que estuvieras libre para salir este fin de semana. Si no tienes planes, por supuesto.
Ronnie notó que el corazón le daba un vuelco.
-¿Vas a venir a Nueva York?
-Estaré en casa de Megan. Ya sabes, para ver cómo les van las cosas a ese par de recién casados.
-¿Cuando llegas?
-Veamos... Hace una hora que ha aterrizado mi avión.
-¿Estas aquí?¿Donde estas?
Will esperó un momento para contestar. cuando Ronnie escuchó su voz de nuevo, se dio cuenta de que no le llegaba desde el teléfono, sino que sonaba a su espalda. Se dio la vuelta y lo vio, en el umbral de la puerta, con el teléfono en la mano.
-Lo siento. No he podido evitarlo.
-¿Por qué no llamaste para decirme que ibas a venir?
-Porque quería darte una sorpresa.
Ademas, hay algo muy importante que quiero decirte.
-¿Qué?
-Antes de que te lo diga, quiero saber si saldrás conmigo.
-¿Qué?
-Este fin de semana ¿Recuerdas?¿Te va bien quedar?
-Si, me va bien.-Sonrió ella.
El asintió complacido.
-¿Y que hay del fin de semana siguiente?
-¿Cuando tiempo piensas quedarte?
Will avanzó despacio hacia ella.
-Bueno...Precisamente de eso quería hablar contigo. ¿Recuerdas que te dije que Vanderbilt no era mi primera elección?¿Que realmente quería ir a otra universidad que ofrecía un ambicioso programa de ciencias ambientales?
-Lo recuerdo.
-Pues bien, a pesar de que las universidades no suele aceptar traslados de expedientes a mitad de curso, ya sabes que mi madre está metida en la junta directiva de Vanderbilt, y por casualidad conoce a algunas personas en esa otra universidad, así que ha conseguido mover los hilos y..., bueno, resumiendo, que mientras estaba en Europa me enteré de que me habían aceptado en la otra universidad. Empezaré allí el próximo semestre, pensé que te gustaría saberlo.
-Ah, pues... enhorabuena ¿Y que universidad es?
-Columbia.
Por un instante, Ronnie no estuvo segura de si había oído bien.
-¿Te refieres a Columnia,...Columbia...de NY?
-Si, a esa misma me refiero.
-¿De verdad?
Él asintió con la cabeza.
-Las clases empiezan dentro de un par de semanas ¿Te lo imaginas? ¿Un chico provinciano y bonachón como yo atrapado en la gran ciudad? Probablemente necesitaré que alguien me ayude a adaptarme, y me preguntaba si esa persona podrías ser tu. Si no te importa, claro.
En aquel instante, Will estaba tan cerca de ella como para apresarla por sus pantalones vaqueros. Cuando la atrajo hacia sí, ella perdió de vista todo lo que la rodeaba. Will iba a estudiar allí. En Nueva York. Con ella.
-¿Si?
-Hola. Soy Will.
Ronnie intentó imaginar desde dónde la llamaba: le parecía oir un eco de fondo, como si estuviera en un aeropuerto.
-¿Acabas de bajar del avión?
-No. Llegué hace unos días. ¿Por qué?
-Es que no te oigo muy bien. -contentó ella, sintiendo que se le encogía el corazón. Hacía varios días que había llegado y solo ahora había encontrado un momento para llamarla.- ¿Que tal por Europa?
-Ah, muy bien. La relación con mi madre fue mucho mejor de lo que esperaba. ¿Como está Jonah?
-Bien. Recuperándose poco a poco, aunque... todavía le cuesta.
-Cuanto lo siento. ¿Y que mas me cuentas?
-He hecho una prueba de acceso en Juilliard, y creo que me ha ido realmente bien...
-Lo sé.
-¿Como lo sabes?
-Porque sino, no estarías allí.
Ella intentó encontrar un sentido a aquella respuesta.
-Bueno, no... Sólo es que me dejan practicar aquí hasta que llegue el piano de mi padre, ya sabes, por la relación que él tenia con esta academia. El directo y él eran buenos amigos.
-Solo espero que no estés demasiado ocupada y que puedas tomarte un rato libre.
-¿Por qué lo dices?
-Esperaba que estuvieras libre para salir este fin de semana. Si no tienes planes, por supuesto.
Ronnie notó que el corazón le daba un vuelco.
-¿Vas a venir a Nueva York?
-Estaré en casa de Megan. Ya sabes, para ver cómo les van las cosas a ese par de recién casados.
-¿Cuando llegas?
-Veamos... Hace una hora que ha aterrizado mi avión.
-¿Estas aquí?¿Donde estas?
Will esperó un momento para contestar. cuando Ronnie escuchó su voz de nuevo, se dio cuenta de que no le llegaba desde el teléfono, sino que sonaba a su espalda. Se dio la vuelta y lo vio, en el umbral de la puerta, con el teléfono en la mano.
-Lo siento. No he podido evitarlo.
-¿Por qué no llamaste para decirme que ibas a venir?
-Porque quería darte una sorpresa.
Ademas, hay algo muy importante que quiero decirte.
-¿Qué?
-Antes de que te lo diga, quiero saber si saldrás conmigo.
-¿Qué?
-Este fin de semana ¿Recuerdas?¿Te va bien quedar?
-Si, me va bien.-Sonrió ella.
El asintió complacido.
-¿Y que hay del fin de semana siguiente?
-¿Cuando tiempo piensas quedarte?
Will avanzó despacio hacia ella.
-Bueno...Precisamente de eso quería hablar contigo. ¿Recuerdas que te dije que Vanderbilt no era mi primera elección?¿Que realmente quería ir a otra universidad que ofrecía un ambicioso programa de ciencias ambientales?
-Lo recuerdo.
-Pues bien, a pesar de que las universidades no suele aceptar traslados de expedientes a mitad de curso, ya sabes que mi madre está metida en la junta directiva de Vanderbilt, y por casualidad conoce a algunas personas en esa otra universidad, así que ha conseguido mover los hilos y..., bueno, resumiendo, que mientras estaba en Europa me enteré de que me habían aceptado en la otra universidad. Empezaré allí el próximo semestre, pensé que te gustaría saberlo.
-Ah, pues... enhorabuena ¿Y que universidad es?
-Columbia.
Por un instante, Ronnie no estuvo segura de si había oído bien.
-¿Te refieres a Columnia,...Columbia...de NY?
-Si, a esa misma me refiero.
-¿De verdad?
Él asintió con la cabeza.
-Las clases empiezan dentro de un par de semanas ¿Te lo imaginas? ¿Un chico provinciano y bonachón como yo atrapado en la gran ciudad? Probablemente necesitaré que alguien me ayude a adaptarme, y me preguntaba si esa persona podrías ser tu. Si no te importa, claro.
En aquel instante, Will estaba tan cerca de ella como para apresarla por sus pantalones vaqueros. Cuando la atrajo hacia sí, ella perdió de vista todo lo que la rodeaba. Will iba a estudiar allí. En Nueva York. Con ella.
sábado, 13 de julio de 2013
¿Y a ti que te importa? (2)
-Mi sueño eres tu. Y voy a luchar por ti, quieras o no. Y si hoy no me crees, mañana te buscaré y volveré a decirte que te quiero para que te des cuenta que soy real y que quiero hacer todos tus sueños realidad. Y si mañana sigues sin creerme, te seguiré como tú hiciste en Sigüenza hasta que conseguiste que no pudiera vivir sin ti.
Escúchame, cielo. En España se dice que a la tercera va la vencida y esta vez te prometo que nada nos va a separar. Te quiero, me quieres y juntos vamos a encontrar la mejor opcion para que podamos vivir y ser feliz desempeñando nuestros trabajos.
-Vaya...
-Si. Vaya.
Tras darle un rapido beso, se arrodillo ante ella y con un gesto que a la joven no se le olvidaría en su vida, murmuró mientras le ataba en la muñeca una nueva cinta de cuero de todo incluido:
- Sé que he sido un idiota por no darme cuenta que tú siempre has sido Noelia conmigo y con los míos. Sé que la vida no es de color de rosa como tú en ocasiones te empeñas en pintarla. Pero me he dado cuenta que tampoco es de color gris como yo muchas veces me empeño en verla. Nunca he creído en el romanticismo, ni en el amor, ni en los finales felices, hasta que te conocí a ti, y tú, canija, desbarataste mi vida y yo me he enamorado de ti como un loco.
Si me das la oportunidad de poder mostrarte cuanto te quiero y enmendar todos mis errores, prometo que te voy a cuidar, te voy a mimar, voy a enfadarme contigo cuando dejes a Senda subir en la cama, voy a besarte cada mañana y cada noche cuando regrese de trabajar, te voy a apoyar en tu carrera como actriz y, sobre todo y ante todo, prometo hacerte tan feliz que nunca querrás separarte de mi.
¿Quieres casarte conmigo?
-Si, Xman. Por supuesto que quiero casarme contigo.
¿Y a ti que te importa? (1)
-Canija, necesito hablar contigo.
-¿Ahora?
-Si. Ahora. Ven.
Sin esperar a que ella accediera, Juan la tomó de la mano y con un suave tirón la obligó a moverse.
-¿Que ocurre? ¿Que haces aquí?.
Con el aplomo de quien sabe perfectamente lo que desea, la atrajo hacia si y la besó. Eso logró calmarle un poco y, acto seguido, la separó unos centímetros de su cuerpo y con voz profunda murmuró:
-Pasa conmigo la navidad.
-¡¿Como?!
Convencido de lo que decía, sin soltarla, prosiguió:
-Sé que es una locura, y que si lo descubre la prensa me puede traer infinidad de problemas, pero quedate.
-Vaya...
-Esta mañana cuando me despedí de ti, te dije que no tenia nada que ofrecerte pero estaba equivocado. Quizás lo que yo te ofrezca sea poco para lo que tú estás acostumbrada pero...
Turbada e impaciente le cortó y preguntó:
-¿Qué me ofreces?
-Veamos... (Sonrió al ver su buena disposición. Y sin dejar de sonreír sacó un trozo de cordón negro de su bolsillo, le cogió la mano y dejándola boquiabierta se lo ató alrededor de la muñeca?
-Juan, ¿esto qué es?
-La pulsera de todo incluido. Esto quiere decir: alojamiento, comida, cama, sexo, café, música, toneladas de galletas Oreo, leche desnatada, todo lo que tú quieras y yo pueda ofrecerte.
-Tentador...
-También incluye paseos por el campo con Senda, tardes lluviosas y frías, películas con palomitas en el sillón de mi casa, bailes en el salón con tú música y...
-¿Y?
-...y una familia algo curiosa que celebra la navidad con unión, regalos, villancicos y tradiciones.
-Acepto.
Él sonrió y la besó con tal vehemencia que a ella le tembló todo el cuerpo.
-¿Ahora?
-Si. Ahora. Ven.
Sin esperar a que ella accediera, Juan la tomó de la mano y con un suave tirón la obligó a moverse.
-¿Que ocurre? ¿Que haces aquí?.
Con el aplomo de quien sabe perfectamente lo que desea, la atrajo hacia si y la besó. Eso logró calmarle un poco y, acto seguido, la separó unos centímetros de su cuerpo y con voz profunda murmuró:
-Pasa conmigo la navidad.
-¡¿Como?!
Convencido de lo que decía, sin soltarla, prosiguió:
-Sé que es una locura, y que si lo descubre la prensa me puede traer infinidad de problemas, pero quedate.
-Vaya...
-Esta mañana cuando me despedí de ti, te dije que no tenia nada que ofrecerte pero estaba equivocado. Quizás lo que yo te ofrezca sea poco para lo que tú estás acostumbrada pero...
Turbada e impaciente le cortó y preguntó:
-¿Qué me ofreces?
-Veamos... (Sonrió al ver su buena disposición. Y sin dejar de sonreír sacó un trozo de cordón negro de su bolsillo, le cogió la mano y dejándola boquiabierta se lo ató alrededor de la muñeca?
-Juan, ¿esto qué es?
-La pulsera de todo incluido. Esto quiere decir: alojamiento, comida, cama, sexo, café, música, toneladas de galletas Oreo, leche desnatada, todo lo que tú quieras y yo pueda ofrecerte.
-Tentador...
-También incluye paseos por el campo con Senda, tardes lluviosas y frías, películas con palomitas en el sillón de mi casa, bailes en el salón con tú música y...
-¿Y?
-...y una familia algo curiosa que celebra la navidad con unión, regalos, villancicos y tradiciones.
-Acepto.
Él sonrió y la besó con tal vehemencia que a ella le tembló todo el cuerpo.
miércoles, 10 de julio de 2013
Como Desees
Cuando uno acaba un libro tiene que saber que ha de cerrarlo. Si te entretienes en la última página te estás perdiendo otros muchos libros que podrías leer, una nueva aventura por vivir. Por más veces que la vida me haya puesto la zancadilla siempre me he levantado. Siempre hay una próxima vez, una nueva oportunidad. Solo has de estar atento.
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Cuando somos felices muchas veces no valoramos lo que tenemos. Deseamos que la felicidad se prolongue en el tiempo y hasta esperamos que perdure eternamente. Deberías vivirla con intensidad para saber sobrellevar esos momentos en los que el dolor nos sacude de arriba abajo y nos sentimos incapaces de levantarnos. Alguna vez he soñado despierta con la idea de tener el bolsillo mágico de Doraemon el bolso de Mary Poppins y poder guardar todos los instantes maravillosos que me han hecho feliz. Desearía tener el poder de rescatarlos en algunos momentos. No obstante, la vida se empeña día a día en mostrarnos las dos caras de la moneda.
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Cuando somos felices muchas veces no valoramos lo que tenemos. Deseamos que la felicidad se prolongue en el tiempo y hasta esperamos que perdure eternamente. Deberías vivirla con intensidad para saber sobrellevar esos momentos en los que el dolor nos sacude de arriba abajo y nos sentimos incapaces de levantarnos. Alguna vez he soñado despierta con la idea de tener el bolsillo mágico de Doraemon el bolso de Mary Poppins y poder guardar todos los instantes maravillosos que me han hecho feliz. Desearía tener el poder de rescatarlos en algunos momentos. No obstante, la vida se empeña día a día en mostrarnos las dos caras de la moneda.
viernes, 5 de julio de 2013
Los príncipes azules también destiñen
-¿Ocurre algo Michael?
De un salgo, él subió los tres escalones y la miró fijamente a los ojos.
-Sí...Ocurre esto -y cogiéndola por la cintura la atrajo hacia él y la besó.
Aquel impacto de titanes los conmocionó a ambos. Michael, con decisión, la apretó contra él y tomó su boca con autentica devoción, mientras ella saboreaba aquel lujurioso beso abrasador. Enterró sus manos en aquellos cabellos oscuros y exigiéndole pasión apretó más contra él mientras sentía que su propio cuerpo abrasaba por dentro. Así estuvieron durante unos segundos hasta que ella jadeó.
-Para...
-No -Pero al sentir su mirada sobre él la soltó y maldijo- Lo siento. No he podido controlar de nuevo mi necesidad de ti. Terry, cuando te veo me haces perder el control y...
Esta vez fue ella quien no le dejó continuar y acercando tentadoramente su boca a la de él susurró agarrándole con fuerza.
-Oye, guaperas isleño...
-Comenzamos mal...
-Calla y escúchame. No he podido dejar de pensar en ti y, si me hubieras dejado hablar antes, esto que acabas de hacer tú, lo habría hecho yo.
Incrédulo, le dedicó una encantadora sonrisa que la deshizo. Y comenzó a repartirle dulces besos en los labios y en la punta de la nariz.
-Nunca es tarde para hacerlo.
-Tienes razón. Entre nosotros existe algo muy especial y quiero descubrirlo durante el tiempo que esté aquí si tú también lo deseas.
-Por supuesto que quiero preciosa y espero que lo que descubramos sea tan intenso para ti, como lo es en este momento para mí.
De un salgo, él subió los tres escalones y la miró fijamente a los ojos.
-Sí...Ocurre esto -y cogiéndola por la cintura la atrajo hacia él y la besó.
Aquel impacto de titanes los conmocionó a ambos. Michael, con decisión, la apretó contra él y tomó su boca con autentica devoción, mientras ella saboreaba aquel lujurioso beso abrasador. Enterró sus manos en aquellos cabellos oscuros y exigiéndole pasión apretó más contra él mientras sentía que su propio cuerpo abrasaba por dentro. Así estuvieron durante unos segundos hasta que ella jadeó.
-Para...
-No -Pero al sentir su mirada sobre él la soltó y maldijo- Lo siento. No he podido controlar de nuevo mi necesidad de ti. Terry, cuando te veo me haces perder el control y...
Esta vez fue ella quien no le dejó continuar y acercando tentadoramente su boca a la de él susurró agarrándole con fuerza.
-Oye, guaperas isleño...
-Comenzamos mal...
-Calla y escúchame. No he podido dejar de pensar en ti y, si me hubieras dejado hablar antes, esto que acabas de hacer tú, lo habría hecho yo.
Incrédulo, le dedicó una encantadora sonrisa que la deshizo. Y comenzó a repartirle dulces besos en los labios y en la punta de la nariz.
-Nunca es tarde para hacerlo.
-Tienes razón. Entre nosotros existe algo muy especial y quiero descubrirlo durante el tiempo que esté aquí si tú también lo deseas.
-Por supuesto que quiero preciosa y espero que lo que descubramos sea tan intenso para ti, como lo es en este momento para mí.
miércoles, 3 de julio de 2013
El tiempo entre nosotros (2)
Ladeo la cabeza perezosamente y exhalo mientras abro los ojos, pero en vez de las rocas que señalan el final de la playa, veo una imagen de los edificios de San Francisco recortados contra el cielo. El corazón empieza a latirme muy deprisa, quizá más que mientras corría. Me coloco de costado, extiendo el brazo para retirar la foto de la arena, y la examino.
Le doy la vuelta.
"No recibiste tu postal".
-Buenas.
Noto que las lagrimas me resbalan por la cara, y creo que digo hola, pero da igual, porque unos segundos después él está a mi lado y no siento otra cosa que sus dedos en mi nuca. Me besa por todas partes, en las mejillas húmedas, los parpados, el cuello y por ultimo, la boca, y nos abrazamos con desesperación entre nuestros cuerpos.
-Te he echado tanto de menos... -Murmura con los labios contra mi cabello, y aunque quisiera decirle lo mismo, simplemente no puedo.
Me seca las lagrimas con el pulgar, y finalmente consigo recuperar el habla.
-Estas aquí de verdad -Digo, y él asiente y me besa de nuevo.
-Sí- Estoy aquí de verdad.
-Creí que nunca volvería a... Te he echado de menos.
-Pareces sorprendida de verme.
-¿Cómo es que estás aquí ahora mismo?
- Te advertí que seguiría regresando hasta que te hartaras de mi. -Las comisuras de sus labios se curvan hacia arriba en una media sonrisa.
Le doy la vuelta.
"No recibiste tu postal".
-Buenas.
Noto que las lagrimas me resbalan por la cara, y creo que digo hola, pero da igual, porque unos segundos después él está a mi lado y no siento otra cosa que sus dedos en mi nuca. Me besa por todas partes, en las mejillas húmedas, los parpados, el cuello y por ultimo, la boca, y nos abrazamos con desesperación entre nuestros cuerpos.
-Te he echado tanto de menos... -Murmura con los labios contra mi cabello, y aunque quisiera decirle lo mismo, simplemente no puedo.
Me seca las lagrimas con el pulgar, y finalmente consigo recuperar el habla.
-Estas aquí de verdad -Digo, y él asiente y me besa de nuevo.
-Sí- Estoy aquí de verdad.
-Creí que nunca volvería a... Te he echado de menos.
-Pareces sorprendida de verme.
-¿Cómo es que estás aquí ahora mismo?
- Te advertí que seguiría regresando hasta que te hartaras de mi. -Las comisuras de sus labios se curvan hacia arriba en una media sonrisa.
El tiempo entre nosotros (1)
-Oye, sé que esto es raro. E incluso ahora que te he explicado el resto del segundo secreto, te falta conocer el tercero. El caso es que se supone que no debería estar aquí, Anna. Ni en Evanston, ni en 1995. En principio no debería conoceros ni a ti, ni a Emma, ni a Maggie. No debería ir a ese colegio, ni hacer estos deberes, ni pasar el rato en vuestro café. -Me toma de las manos como si se dispusiera a transportarme a algún sitio, pero no salimos de la habitación; simplemente nos acercamos el uno al otro.- Nunca me quedo en ningún sitio. Lo visito, lo observo y me marcho. Jamás me quedo.
No estoy segura de cómo debo reaccionar a estar información. Antes de que pueda plantearme otras alternativas, se arrima a mi, me sujeta la cara con las manos y yo topo de espaldas con la estantería cuando él me besa con intensidad, como si no deseara otra cosa que estar aquí, como si un beso largo y profundo pudiera hacer que nada de lo que me ha dicho sea cierto.
**** **** **** **** **** ****
Querido Bennett,
Desde que tengo memoria, he soñado con ver qué hay más allá del único mundo que jamás he conocido;
más allá de mi vida segura y normal.
Y ahora, aquí estoy, en una pequeña aldea de pescadores, tan lejos de mi casa, y tan lejos de lo "normal" como puedo estar. Aunque esto es asombroso, estoy segura de una cosa: no significaría nada para mí si no estuvieras estando aquí, a mi lado.
Puedes llevarme adonde quieras. O a ningún sitio.
Me da igual el lugar del mundo en que te encuentres: allí es donde quiero estar.
Te quiero,
Anna
**** **** **** **** **** ****
-¿Qué pasa?
-Nada
-No es verdad. Estás decepcionada.
-Es que tu postal es... un poco floja. ¿De verdad era eso lo que querías expresar?
-No. Sé exactamente qué quiero expresar. Pero no necesito una postal para eso.
-Está bien, te escucho.
-De acuerdo, allá voy. Esto...Eres...Eres increíble, Anna. Me encanta tu pasión por recorrer el mundo, pero tengo que reconocer que no acabo de entenderla. Cuando me fijo en esta vida "normal" a la qu estás tan ansiosa por renunciar, no la veo aburrida o previsible; veo a amigos que te quieren y una familia que se sacrificaría por tu felicidad. Veo la clase de seguridad que yo nunca he tenido y que siempre he querido. Yo tal vez te haya dado acceso al mundo que mejor conozco, pero tus padres y tú me habéis abierto las puertas de un mundo que no existe en un mapa.
Cuando estoy aquí, los dos disfrutamos de la vida que deseamos: tú tienes tus aventuras intrépidas y yo no tengo nada, lo que me parece perfectamente aceptable. Y, lo que es más importante, nos tenemos el uno al otro.
-Toma, aquí tienes tu postal. Confío en que lo pondrás por escrito.
-Dudo que pueda volver a una vida de la que tú no formes parte.
-¿Qué estás diciendo?
-Estoy diciendo... que estoy perdidamente enamorado de ti; te quiero. Y supongo que me estoy preguntando... ¿Qué pasaría si al final no me marchara?
No estoy segura de cómo debo reaccionar a estar información. Antes de que pueda plantearme otras alternativas, se arrima a mi, me sujeta la cara con las manos y yo topo de espaldas con la estantería cuando él me besa con intensidad, como si no deseara otra cosa que estar aquí, como si un beso largo y profundo pudiera hacer que nada de lo que me ha dicho sea cierto.
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Querido Bennett,
Desde que tengo memoria, he soñado con ver qué hay más allá del único mundo que jamás he conocido;
más allá de mi vida segura y normal.
Y ahora, aquí estoy, en una pequeña aldea de pescadores, tan lejos de mi casa, y tan lejos de lo "normal" como puedo estar. Aunque esto es asombroso, estoy segura de una cosa: no significaría nada para mí si no estuvieras estando aquí, a mi lado.
Puedes llevarme adonde quieras. O a ningún sitio.
Me da igual el lugar del mundo en que te encuentres: allí es donde quiero estar.
Te quiero,
Anna
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-¿Qué pasa?
-Nada
-No es verdad. Estás decepcionada.
-Es que tu postal es... un poco floja. ¿De verdad era eso lo que querías expresar?
-No. Sé exactamente qué quiero expresar. Pero no necesito una postal para eso.
-Está bien, te escucho.
-De acuerdo, allá voy. Esto...Eres...Eres increíble, Anna. Me encanta tu pasión por recorrer el mundo, pero tengo que reconocer que no acabo de entenderla. Cuando me fijo en esta vida "normal" a la qu estás tan ansiosa por renunciar, no la veo aburrida o previsible; veo a amigos que te quieren y una familia que se sacrificaría por tu felicidad. Veo la clase de seguridad que yo nunca he tenido y que siempre he querido. Yo tal vez te haya dado acceso al mundo que mejor conozco, pero tus padres y tú me habéis abierto las puertas de un mundo que no existe en un mapa.
Cuando estoy aquí, los dos disfrutamos de la vida que deseamos: tú tienes tus aventuras intrépidas y yo no tengo nada, lo que me parece perfectamente aceptable. Y, lo que es más importante, nos tenemos el uno al otro.
-Toma, aquí tienes tu postal. Confío en que lo pondrás por escrito.
-Dudo que pueda volver a una vida de la que tú no formes parte.
-¿Qué estás diciendo?
-Estoy diciendo... que estoy perdidamente enamorado de ti; te quiero. Y supongo que me estoy preguntando... ¿Qué pasaría si al final no me marchara?
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