viernes, 28 de junio de 2013

Atracción

-Estoy atemorizada, Zach.
-Ah, Annie. ¿No lo sabes? Mi gato te adora. Si me pides que me arrastre, me arrastraría.

La rompió, el modo en que se había arrancado el corazón y lo había puesto a sus pies. Temblando, colocó dos dedos contra sus labios.

-Yo nunca te pediría eso.
-Yo tampoco. -Los labios se movieron contra su toque- Confía en mi.

Ahí estaba, el punto crucial. Ella le adoraba, le amaba más allá de la razón, pero la confianza... la confianza era una cosa más difícil. Entonces estudió su cara orgullosa, al corazón salvaje del leopardo interior y supo que solo podía haber una respuesta.

Se negó a permitir que el temor le estafara la promesa de la gloria.

-Lo hago -dijo, cortando la ultima cuerda de seguridad que la había tenido suspendida por encima de las profundidades insondables del abismo.-Confío en ti más que en ninguna otra persona.

Algo le apretó el pecho en ese segundo y entonces se rompió, dejándola sin respiración. Se agarró instintivamente a Zach, y él la sostuvo con fuerza, enterrando la cara en la curva de su cuello. Cuando pudo respirar otra vez, enredó los dedos suavemente en su pelo.

-¿Zach?

Él se estremeció. 

-Dios, estaba tan asustado de que fueras a decir que no.

Ella lo sintió entonces, su terror, su amor, su devoción. Fue como si tuviera una línea directa a su alma. La belleza de eso hizo que se tambaleara.

-Oh, dios mio.-No había manera de que este vinculo fuera a permitir que alguno de ellos ignorara al otro.

-Zach, te adoro.-Finalmente podía admitirlo, necesitaba admitirlo, necesitaba decirle que no estaba solo.

-Lo sé. Puedo sentirte en mi interior.

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