Sostiene el teléfono en alto por encima de su cabeza y me sonríe, sus ojos azules clavados en los míos con lo que parece puro triunfo.
-¡Déjame levantarme! --grito, tratando de escabullirme de debajo de él.
Pero no lo hace. Y entonces algo cambia y me doy cuenta de que Jason está tumbado sobre mí, mirándome, y sus labios están a centímetros de los míos, y hay lluvia goteando de su pelo, rizado alrededor de sus orejas, deslizándose hasta mi cuello.
Mi corazón late con fuerza y siento el cosquilleo empezar en los dedos de mis pies.
Jason deja caer su teléfono en la hierba y utiliza la mano libre para apartar un grueso y húmedo rizo de mis ojos. Sus dedos frotan mi mejilla y siento este tirón en mi ombligo que pasa directamente a través de mi columna vertebral. Mientras coloca el pelo detrás de mi oreja, sus manos ahuecan mi barbilla. Es sorprendentemente suave, y acaricio mi rostro sin pensar contra él. Él se inclina ligeramente hacia abajo, luego retrocede un poco.
Muchos pensamiento están dando vueltas en mi cabeza a la vez, no puedo aferrarme a ninguno de ellos.
¿Es él...? ¿Quiere...? ¿Quiero yo que...? ¿Vamos a...?
Y entonces él me está besando... Me besa por lo que parecen horas, hasta que apenas puedo respirar. Puedo oír el trueno de fondo, pero de repente ya no me importa. Me siento como si el suelo se estuviera abriendo y tirando de nosotros hacia abajo. El peso de todo recae sobre mí, pero no me siento aplastada. Quiero más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario