domingo, 30 de junio de 2013

Olvidé Olvidarte

-Hace años te dije que las cosas importantes no se suelen olvidar. Y esto -dijo enseñándole las flores de nomeolvides- me hizo recordar cuánto te necesito y te quiero. Intenté odiarte y olvidar tus ojos, tu boca, tu sonrisa, para dejar de sufrir al pensar en ti. Te quiero como nunca voy a querer a nadie. ¿Sabes por qué, cariño? -Elsa, con los ojos anegados en lágrimas, negó con la cabeza, y él dijo-: Porque olvidé olvidarte.

-Te quiero, cariño -susurró Elsa.

No hizo falta decir más. No hubo preguntas, ni explicaciones, ni respuestas. Javier, tras dos zancadas, llegó hasta Elsa y la cogió entre sus brazos. Levantándola del banco, la besó con toda la pasión retenida durante aquellos largos meses. 

Elsa, tras volver a la realidad y verse en los brazos de aquel hombre, le abrazó fuerte, muy fuerte, dispuesta a quererle y a dejarse querer. Atrás quedaron las noches sin dormir, el dolor, la desazón.

Frente a ellos se abría un futuro con posibilidades y, sobre todo y lo más importante, con mucho amor. 

viernes, 28 de junio de 2013

Atracción

-Estoy atemorizada, Zach.
-Ah, Annie. ¿No lo sabes? Mi gato te adora. Si me pides que me arrastre, me arrastraría.

La rompió, el modo en que se había arrancado el corazón y lo había puesto a sus pies. Temblando, colocó dos dedos contra sus labios.

-Yo nunca te pediría eso.
-Yo tampoco. -Los labios se movieron contra su toque- Confía en mi.

Ahí estaba, el punto crucial. Ella le adoraba, le amaba más allá de la razón, pero la confianza... la confianza era una cosa más difícil. Entonces estudió su cara orgullosa, al corazón salvaje del leopardo interior y supo que solo podía haber una respuesta.

Se negó a permitir que el temor le estafara la promesa de la gloria.

-Lo hago -dijo, cortando la ultima cuerda de seguridad que la había tenido suspendida por encima de las profundidades insondables del abismo.-Confío en ti más que en ninguna otra persona.

Algo le apretó el pecho en ese segundo y entonces se rompió, dejándola sin respiración. Se agarró instintivamente a Zach, y él la sostuvo con fuerza, enterrando la cara en la curva de su cuello. Cuando pudo respirar otra vez, enredó los dedos suavemente en su pelo.

-¿Zach?

Él se estremeció. 

-Dios, estaba tan asustado de que fueras a decir que no.

Ella lo sintió entonces, su terror, su amor, su devoción. Fue como si tuviera una línea directa a su alma. La belleza de eso hizo que se tambaleara.

-Oh, dios mio.-No había manera de que este vinculo fuera a permitir que alguno de ellos ignorara al otro.

-Zach, te adoro.-Finalmente podía admitirlo, necesitaba admitirlo, necesitaba decirle que no estaba solo.

-Lo sé. Puedo sentirte en mi interior.

jueves, 27 de junio de 2013

The Boyfriend Game

De repente se detuvo y se giró hacia mí. 
—¿Te gustó cuando te besé?

Parpadeé. —Um…—¿Cuál era la respuesta correcta? ¿Qué estaba esperando?

Frunció el ceño y se alejó de inmediato.

 —No importa —murmuró—. Olvida lo que pregunté.

—¡No! —Corrí detrás de él, agarré su brazo, y lo hice detener—. Sí, me gustó.
Me gustó mucho. Por eso no podía seguir pasando tiempo contigo, porque eso era en todo lo que podía pensar cada vez que te veía, pero tú no estabas pensando en eso, y me sentí tan incómoda y…

—Te equivocas.

Fruncí el ceño.

 —¿Qué?
—Que estas equivocada —me miró fijamente, sus oscuros ojos se intensificaban
con las sombras de la farola—. Estaba pensado en eso. Todo el tiempo.

De repente, tuve problemas para tragar. —¿Pensabas en eso?
Asintió. 
—Mira, el asunto es que, me gustas mucho.
Sentí como si alguien hubiera tirado un ladrillo sobre mi cabeza.
 —¿De…verdad?
—Sin embargo, me tomó tiempo averiguarlo. Lo que yo pensaba. Lo que tú pensabas. —Sostuvo su cono—Toma.

¿Helado? ¡No quería helado ahora! Pero lo tomé cuando prácticamente lo metió
en mi mano.

Olvidé el helado cuando puso sus manos en cada lado de mi rostro y se inclinó, su mirada atenta a la mía. Sus manos estaban calientes y frotó suavemente sus pulgares contra mis mejillas, como si estuviera esperando que le dijera que se alejara. Cuando no lo hice, una pequeña sonrisa apareció en su rostro, se inclinó y me besó, este fue incluso mejor que el anterior. Más suave, más lento, y perfecto, haciendo que pequeños escalofríos corrieran por mis brazos.

Sabía a chocolate, cálido, como el chocolate derretido.

Rompió el beso y se alejó un poco. —Así que, esta es una prueba.

Parpadeé, tratando de recordar mi nombre y de cómo respirar. 
—¿Qué?
—Tenía que ver que mi teoría seguía en pie. Ya sabes, que un chico y una chica
se pueden besar en los labios y seguir siendo sólo amigos.
—¿Qué? —Di un paso atrás, agarrando su helado—. ¿Estamos de vuelta con eso? ¿Estás bromeando?

Tomó mi mano antes de que pudiera alejarme de su alcance. 

—Y la conclusión es que quizás las personas se pueden besar y hacer que no signifique nada, pero
nosotros no podemos.

Dejé de tratar de alejarme. 

—¿Qué estás diciendo? —Tenía que estar segura.
—Estoy diciendo… —tiró suavemente de mi mano y dejé que me acercara—.
Estoy diciendo que me gustas. Me gustas, gustas.
—¿Estás seguro? Quiero decir, estabas asustado el día en el campo de fútbol.
—Bueno, la cosa es que, te extrañé esta semana. Me había acostumbrado a estar contigo y cuando no pude hacerlo .... eso me desanimó —tiró de mi cola de caballo, y esta vez eso no me hizo pensar que solo éramos amigos. Me hizo pensar que le gustaba, y a mí me gustaba estar con él.

—¿Así que?

Se quejó. —No seas tan dura, Trisha. No suelo decirles a las chicas que me gustan, ¿sabes? ¿Estás o no adentro?

Reí, incapaz de mantenerlo dentro por más tiempo. —Graham, eres un total idiota si no puedes darte cuenta de que también me gustas.

—¿De verdad? —Mantuvo una enorme sonrisa en su rostro.

—Lo juro.

Deslizó sus manos alrededor de mi cintura y me puso contra él, lanzando el
cono de helado sobre su hombro.

Éste aterrizó con un sordo sonido sobre la acera. —Así que, ¿eso significa que tengo una novia en el equipo universitario?

Me reí como una chica y enredé mis manos detrás de su cuello. —Sí, supongo que sí.

—Genial —inclinó su cabeza, y me puse de puntillas y nos encontramos a mitad
de camino.

Y fue perfecto.

martes, 25 de junio de 2013

No me olvides

— De acuerdo — capituló, ignorando la sonrisa satisfecha de su amigo —, hablemos.
— No pudiste aguantar, ¿verdad? — Palmeó la cama y ella se sentó.
— Oh, borra esa risita estúpida de tu cara, ¿quieres? Ya estoy aquí. No quise irme sabiendo que estábamos disgustados. — Notó la mueca de dolor de su amigo cuando el colchón cedió por el peso de su cuerpo.

Superando el momento de sufrimientos, extendió la mano y tomó la de ella.


— No estoy sonriendo, Jean — susurró —. Tengo miedo. No quiero perderte. No ahora.

La muchacha sintió un nudo en la garganta, pero se lo tragó. Se sentía como un gusano.
— No vas a perderme — le aseguró, aún con tono gruñón —. Simple y sencillamente, seguirás haciendo lo que has hecho toda la vida: sacarme de mis casillas.
— Dime por qué estabas tan enojada. — Le acarició la mano.

Ella se encogió de hombros.


— No lo sé. Supongo que necesitaba a alguien para echarle la culpa.

— Y yo era un blanco perfecto, ¿no?
— Sí.
— Pero ahí no termina todo — aventuró —. Hay algo que te perturba y quiero saber qué es.
— No seas tonto. — Ni loca habría reconocido ante él qué era lo que más le molestaba de todo ese episodio. — Por mucho que deteste reconocerlo, tú me diste un buen consejo. Tenías razón. Una relación que se basa en una mentira no puede durar. Supongo que te culpé a ti cuando lo descubrí. Nathan no lo tomó para nada bien. Estaba tan… tan…
— ¿Herido?
— Irracional — lo corrigió Jean. Bajó la vista y la fijó en el acolchado. Pero está bien. Si me hubiera querido de verdad, por lo menos habría intentado comprender. Te pido disculpas por haberme descargado contigo. Pero, tal como tú mismo lo has dicho, necesitaba alguien a quien culpar y tú fuiste el blanco perfecto.

Gabriel extendió la mano y le levantó el mentón, obligándola a mirarlo. La miró con resolución, sus ojos parecían llamas en aquel rostro delgado.


— Pero empezaste a dudar, ¿verdad? A dudar de mis verdaderas razones para convencerte de que hablaras con él. ¿Pensaste en una segunda intención de mi parte, quizás?

— No seas tonto. — Trató de desviar la mirada, pero él no le soltaba el mentón. — ¿Qué otra razón pudiste haber tenido?

Gabriel sonrió con tristeza y Jean sintió una repentina desesperación por que él se callara la boca, por no escuchar esas palabras de sus labios.


— Por favor — suplicó y echó la cabeza hacia atrás. Volvió a moverse en la cama. — Olvidemos esta conversación. Ahora las cosas se han encarrilado…

— Mentira — se opuso él —. No eres estúpida y supongo que sabes qué es lo que siento por ti.

Se quedó helada.


— Somos amigos.

— ¿Amigos? — Gabriel rió sin ganas. — Claro que somos amigos, pero cualquiera que tenga dos dedos de frente se daría cuenta de que me he enamorado de ti.

Y finalmente se oyeron las palabras. Las mismas que ella sospechaba que le partirían el corazón en mil pedazos.


— Pero te juro, Jean— continuó en un murmullo, mirando ahora hacia la ventana y la oscuridad —, que no te convencía de que hablaras con Nathan porque tuve ilusiones de que alguna vez pudiera existir algo entre nosotros. Es demasiado tarde para eso. No soy tonto. Me queda muy poco tiempo.

— ¡Ni lo menciones!
— ¿Por qué no? Es la verdad. Créeme, por mucho que me doliera saber que querías de verdad a ese tipo, jamás habría sido tan tonto como para creer que, si él te daba la espalda, vendrías corriendo a mi lado. Mis sentimientos por ti son demasiado profundos para caer en semejante bajeza. Además, Nathan es un chico decente. Prefiero que estés con él y no con uno de esos snobs arrogantes que viven en la parte de la ciudad de la que provienes.

Jean no sabía que decir. En el inesperado silencio, oyó los ruidos del tráfico que se confundían con el canto de los pájaros que se filtraba por la ventana entornada.


— Di algo — susurró Gabriel por fin —. Dime que me crees. Dime que no me consideras un cretino egoísta que arruinó tu vida amorosa porque te quería toda para mí.

— No eres un cretino egoísta, Gaby — confirmó.
— Te lo agradezco mucho. — Suspiró. — Pero no debí confesarte mis sentimientos. No querías oírlos.
— No sé qué decir — murmuró, pero de pronto lo supo. Con gran asombro de su parte, descubrió en un segundo por qué Gabriel siempre había tenido sobre ella mucha más influencia que cualquier otra persona.
— No digas nada — concedió él —. No tiene sentido.

Claro que lo tenía, pensó Jean. Gabriel merecía saber la verdad. Ella se lo debía.


— Claro que lo tiene — se opuso. Inspiró profundamente. — Estás en lo cierto. Sospeché que tuvieras segundas intenciones. Me preguntaba si no te habías enamorado de mí, porque la verdad es que me parece que yo también estoy un poco enamorada de ti.


Gabriel se quedó petrificado.


Si el tema en cuestión no hubiera sido los sentimientos del uno por el otro, Jean habría soltado una carcajada al verlo con la boca abierta. Aquellos sentimientos que la confundían, que la torturaban, que la mantenían despierta toda la noche tratando de determinar qué clase de persona era en realidad.


— Pero eso es imposible… — continuó, vacilante. No estaba segura de lo que quería decir exactamente y de cuál era el mejor modo de expresarlo. — Porque, si Nathan me gusta de verdad, ¿cómo puedo tener estos sentimientos hacia ti? — Estaba tan confundida que se interrumpió.


Gabriel inspiró hondo.


— ¿Y quién demonios podría darte una respuesta? Nuestra situación es muy atípica. De hecho, jamás debimos habernos conocido.

— Ni lo menciones — vociferó ella —. Nunca más repitas eso. No entiendo mis sentimientos hacia ti. Tienes la virtud de fastidiarme, entristecerme, alegrarme, hacerme sentir culpable; me manejas como quieres. No me importa. Vas a morir. Y sé que una parte de ti cree que no soy más que una niña rica que juega a ser una santa, pero por favor, nunca jamás digas que te arrepientes de haberme conocido.
— No me arrepiento — dijo Gabriel con suavidad —. Lo único que lamento es que no haya sido en otro momento, en otro lugar. Sólo lamento estar atrapado en un cuerpo que se está gastando mucho antes de lo debido.
— Nunca se sabe — afirmó ella con pasión —. Todos los días ocurren milagros. Tú mismo lo has dicho.

Gabriel le sonrió con tristeza.


— Bueno, uno ha ocurrido: te conocí.


— ¿Pero en qué nos ha beneficiado? — Razonó ella con amargura —. No sé qué es lo que siento por ti. No sé qué es lo que siento por Nathan. Santo Dios, soy una ignorante. Sólo estoy segura de que estoy partida en dos.


Gabriel extendió la mano y le tocó el hombro.


— Nunca sabrás lo bien que me ha hecho conocerte — dijo —. Jamás tendré oportunidad de llevarte al cine, ni de invitarte a caminar por la playa, ni de hacerte el amor, pero todos los días agradezco a Dios haberte tenido en mi vida por un tiempo. Eso es un milagro, Jean.


lunes, 24 de junio de 2013

The Boyfriend League (3)

-¿Por qué no me dijiste que ibas a mudarte?-Le pregunté a Jason.

-Porque pensé que podrías intentar disuadirme de ello.

Le fruncí el ceño. Lo habría hecho.

Mamá sonrió

-¿Por qué no te quedas a cenar?

-Voy a extrañar todas las comidas para llevar. El entrenador dijo que su esposa cocina las comidas todas las noches.

-Es eso realmente por lo que te vas, ¿no? ¿Por la comida real hecha en casa?

Él puso sus manos en mi cintura y me atrajo cerca.

-Si supieras cuán difícil me resultó permanecer en mi lado del pasillo anoche después de que terminados de ver la película... -Sacudió su cabeza-. Tus padres no aprobarían para nada la dirección en la que mis pensamientos iban. Con o sin el contrato de tu madre, tenía que mudarme.

-No puedo creer que hiciera eso.

Él sonrió.

-Si, fue esa primera noche, después de que salió de tu habitación.

-¿No te sentiste ofendido?

-¿Cómo podría estarlo? Empecé a enamorarme de ti tan pronto como te tropezaste conmigo. Sabía que podía ser hombre muerto muy fácilmente. 

-¿En serio?

-Oh, si. Y cuando te imaginé con hombreras y casco...

Empujé su hombro.

-¡No lo hiciste!

-Oh si, lo hice. Y pensé, de todas las chicas de esta ciudad, ella es la única a la que puedo encontrar totalmente fascinante. 

-¿Es esa la razón por la que parecía como si realmente no quisieras llevarme a casa después de la primera noche de pizza?

-Si. Quería limitar el contacto. Estaba intentando muy duramente no enamorarme de ti.


The Boyfriend League (2)

Volví a mirar fijamente a Jason. Todavía luchaba con el perrito. No pude evitarlo. Me morí de risa. Su cabeza se levantó como si supiera que estaba riéndome de él.

-¿Crees que es gracioso? -Preguntó.

Me encogí de hombros. Me roció con agua. 

-¡Oye! -Grité. Abrí mi manguera y envié una lluvia de rocío de regreso.

Jason se levantó de estar acuclillado, manguera en mano. Me puse de pie, levantando una mano como defensa.

-Bien, mira, no quise reírme...

Me roció de nuevo. Chillé y le di su merecido. Él trató de esquivar la lluvia, trató de golpearme con su agua, pero me moví rápidamente fuera de su camino, manteniendo mi manguera dirigida hacia él. Estaba empapado, absolutamente mojado, y empecé a reír. Es difícil correr cuando estás riendo tan fuerte que tus costados duelen.

Jason se abalanzó sobre mi, me tiró, de alguna manera rodando para que él golpeara el suelo mojado-tomando la peor parte del impacto-, y aterricé sobre él. Ambos sonreímos ampliamente, respirando pesadamente, completamente mojados. 

Mirando en sus ojos sonrientes, sentí como si hubiera sido golpeada por una pelota.

Estaba loca por este chico, absoluta y completamente loca por él. 

Su sonrisa disminuyó. Su mirada vagó a mi boca. Pude ver claramente cuánto quería besarme.

Y supe que no lo haría.

Por lo que lo besé yo.

Y él me devolvió el beso. 


The boyfriend league (1)

-¿Cuál ha sido el aspecto más difícil de vivir con nosotros?

Hubo un silencio, pero del tipo donde tu puedes sentir que quiere hablar, pero no lo hace. Jason era tan increíble todavía, como si estuviera pensando el peso de las consecuencias.

-No besarte.-Dijo finalmente, en voz baja.

Mi corazón me hizo tartamudear un poco. Sólo lo miré fijamente mientras la grabadora continuó funcionando, buscando un sonido.

Mi mano estaba temblando mientras la alargaba y la apagué.

-Pero tú me besaste, y dijiste que fue un error.

-Porque involucrarme contigo es una mala idea, en muchos niveles.

-¿Te importaría compartir uno de esos niveles?

-Estoy viviendo en tu casa. Tus padres me están dando un techo sobre mi cabeza. Tu mamá trae comida extra a casa para mi. Estoy aquí únicamente durante el verano. Entonces regresaré a la universidad. ¿Y Mac?? Después de que fuimos a Dave & Bubba's, él sale del montículo y me dice que cree que eres guapísima. Y sé que a ti te gustaba él, así que estaba dispuesto a hacerme a un lado.

-¿A un lado?

-Dispuesto a sacrificar mi felicidad.

-¿Tú piensas que estarías feliz estando conmigo?

-¿Estás bromeando? Eres guapa, contigo es fácil hablar. Amas el béisbol. Me haces sonreír, me haces reír. Y ni siquiera vamos a mencionar lo mucho que me gusta besarte.

-Tiffany tb te hace reír.

-Oh sí, ella es divertida, dice algunas cosas realmente tontas, pero creo que es mas lista de lo que deja entrever. Tú, tú eres honesta. Eres generosa. Hablaste con tus padres sobre proporcionar un hogar a un jugador.

-Vamos a volver a lo que sucedió en el estado de béisbol. Porque todavía no lo entiendo.

Él suspiró.

-Mira, él me dijo que que te obtendría. Yo me hago a un lado. Él te obtiene. Y ahora él está haciendo su movimiento con Tiffany. ¿Que pasa con eso? Sé que a ti te gusta. Él es un nueve punto cinco y yo soy un seis...

-¡NO!

-Dani, vi tu lista esa noche en Dan & Jerry's, cuando se cayó de tu bolso. Lo desdoblé, no debería haberlo hecho, pero lo hice. Vi las puntuaciones.

-No. Quiero decir, sí, te di un seis, pero lo hice porque quería darte un diez.

Él sacudió la cabeza.

-Esto no tiene sentido.

-Estaba tratando de convencerme a mi misma de no darte un diez, porque es mucho mas difícil vivir con un chico que te atrae que con uno que no te atrae.

-Espera un minuto. Vamos a ver si lo entiendo. ¿Me diste un seis porque te gusté y pensaste que eso dejaría de hacer que te guste?

-Pensé que sería raro que me guste un chico que vive en mi casa. Y le prometí a mamá que no haría eso. Pero me gusta el chico que vive aquí. Únicamente por eso lo hice.

-Pero tú estás saliendo con Mac.

-En realidad no. He estado besando a Mac.

Dios, he creado un desastre. No soy noble. No soy como Tiffany con sus huérfanos. Hablé con mis padres para patrocinar a un jugador no porque los chicos necesitaran un lugar para quedarse... lo hice porque quería un novio.

-¿Pensaste que yo sería tu novio?

-No, eso me parecía demasiado raro como para considerarlo. Quiero decir, tú has visto mi ropa interior, yo he visto la tuya...

Su boca se torció.

Pensé que me introducirías en vuestro circulo. Haciendo cosas con el equipo. Los jugadores podrían conocerme, interesarse. Sólo quería un novio.

-Y ahora tienes uno.-Dijo.

-Pero no sé si él es el correcto.

-Déjame saberlo cuando lo decidas.

Lo miré salir de la habitación.  

domingo, 23 de junio de 2013

Trust Me

Nos sentamos allí un rato, sin decir nada. La noche estaba realmente tranquila, a excepción del canto de los insectos.

-¿Jess? -dijo, después de un tiempo-. No te culpo por no confiar en mí...con lo de la serpiente y todo eso, pero ese primer verano... estaba sólo tratando de llamar tu atención. 

Sacudí mi cabeza y lo miré.

-¿Qué?

-Pensé que eras linda. Quería que me notaras.

-¿Con una serpiente?

Sonrió, se encogió de hombros. 

-Tenía diez años. El romance no estaba exactamente en mi vocabulario.

Cogí un palo, comenzando a arañar la tierra.

-Pensé que eras lindo en aquel entonces.

-¿De verdad?

-Sí.

-¿Podrían las flores haber funcionado mejor que una serpiente?

Reí, de verdad que me reí.

-Sí, definitivamente. Incluso mejor que el chocolate.


**** **** **** ****

-No entiendo cómo nos perdimos tanto ayer -le dije-. Deberías haber tenido el sol para mantenerte orientado. No es como si estuvieras en la selva tropical, ni nada.

-No tenía ninguna prisa por volver al campamento -dijo.

-No entiendo. Una vez que llegáramos al campamento, tendríamos el resto de la tarde para divertirnos.

Vi su mandíbula apretarse.

-Y tú te hubieras divertido con Liz.

-Sí ¿Y?

-Verdaderamente apestas, Jess.

-¿Querías pasar tiempo conmigo?

Dejó de caminar.

-¿Es eso tan difícil de creer?

Di un paso atrás y me apoyé contra un árbol.

-¿Así que te estabas armando de valor para decirme que no eras un tramposo?

Se recostó contra otro árbol.

-Nunca iba a decirte eso.

-¿Por qué no confiabas en que guardaría el secreto?

-Porque no confías en mi. Solamente pensarías que estaba mintiendo, tratando de ganar puntos.

-¿Estamos de acuerdo en que seremos totalmente honestos el uno con el otro a partir de ahora?

-No del todo. -dijo- Tengo secretos.

-¿Cómo qué? -le pregunté.

-Si te dijera, no sería un secreto.

-Estás enamorado de Edna ¿no? -le pregunté mientras me apartaba del árbol.

-Estoy enamorado de alguien -admitió. 


**** **** **** ****

-¿Confías en mi¿ -me preguntó lentamente.

¿lo hacía?

Tragué con fuerza. Asentí.

-Sí. Lo hago.

-Cierra los ojos, Jess.

No dudé. Ni un segundo. Ni un latido. Simplemente cerré los ojos. 

Y luego sentí sus labios en los míos. ¡Me estaba besando! Y fue todo lo que alguna vez deseé. Sentía como si estuviera cayendo, cayendo... pero sabía que Sean me iba a sujetar. No importa cuán lejos cayera, él iba a estar allí. 

sábado, 22 de junio de 2013

Suite Dreams

-Apuesto que éste escenario nunca cruzó tu mente cuando pensaste sobre viajar a Vermont. -Dije bromeando.

-¿Qué? ¿Sostenerte cerca? Lo pensé desde la primera vez que vi una foto tuya.

Estaba tratando de procesar eso, incapaz de tener una respuesta coherente. El silencio debió haberlo molestado, porque dijo:

-¿Por qué crees que vine a Vermont? Soy el tipo de chico surfista y playero. Estoy acostumbrado a sentir mis dedos todo el tiempo.

Subí mi hombro y lo miré.

-¿Soy la razón por la que viniste a Vermont?

-Sí. Quiero decir, en el momento no me di cuenta que Rick era tu novio. Sólo pensé que erais amigos, nada más. Me pudiste haber derribado con una bola de nieve el día que preguntaste si sabía que eras su novia. Pensé "Bueno, ya estoy aquí, no?". Luego dijiste que habías roto y tuve que pelear por no sonreír como un idiota con esa noticia.

Recuerdo cuan asombrado estaba él.

-¿Por qué querías conocerme?

-Me gustaba tu sonrisa. En las fotos que Rick envió. Créeme, sé que sueno como un chiflado.

-¿Haces esto a menudo?

-Nunca antes lo había hecho. 


****    ****    ****    ****


-No fue tiempo perdido -Dije.

-¿Qué?

Me obligué a encontrar su mirada.

-En tu nota. Dijiste que era para ayudar a compensar el tiempo perdido. Pero no lo perdí. Jamás lo consideré como una pérdida de tiempo. Lamento haberte hecho pensar eso. Cualquier tiempo que pase contigo es divertido, maravilloso y vale la pena. Quiero más. No sé como conseguirlo con mi horario, así que voy a abandonar mis clases.

Jude me miró fijamente.

-No, no lo harás. No gasté cuatro horas en la biblioteca para que pudieras abandonar tus clases.

-Pero no vas a estar aquí durante mucho más tiempo...

-Mira. Termina tus clases. Estudia cuando necesites hacerlo, y cuando no lo necesites, yo estaré ahí.

-Pero yo estudio todo el tiempo.

-Y lo entiendo. O al menos debería. Si estuviéramos en Australia, yo seria el que estaría con la nariz en un libro todo el tiempo. Este no soy yo Lys. Bueno, lo soy, por supuesto. No he estado fingiendo ser divertido, pero cuando estoy en clases, todo lo que hago es estudiar. ¿Sabes por qué rompimos Shauna y yo?

-¿Shauna?

-La chica de la que te hablé. Rompimos porque para mí, estudiar era más importante que ella. Y yo estudiaba un montón. Ingeniería aeronáutica no es tan fácil como hacer una canasta, sabes? 

Sonreí.

-Lo sé.

-Así que cuando salgo de vacaciones, no hago nada más que pasar un buen rato. Tú no estabas esperándome. No estaba en tus planes. Debería haber respetado lo que necesitabas hacer.

-Ni siquiera sé por qué querrías pasar tu tiempo conmigo. Soy tan aburrida.

-Eres divertida. Te gusta ir de caminata y hacer deportes extremos.

-Un deporte extremo.

-Muy bien. Un deporte extremo. Eres atrevida introduciéndome furtivamente en tu habitación para que pudiera dormir en el sofá, consiguiendome un trabajo para que pudiera comer algo. Lo que tb demuestra que eres amable. Eres valiente. Estuvimos completa y verdaderamente perdidos la otra noche, ni siquiera te inmutaste. Y si Rick no vio eso, es un idiota. Y si lo vio y aun así te dejó ir, entonces es incluso más idiota. Me alegro de que no fueras "la chica" para él, porque te mereces al chico correcto, no a cualquiera.

Se inclinó hacía adelante un poco más.

-No me molestaría para nada que me dijeras que soy increíblemente maravilloso tb.

Solté una risa incómoda.

-Lo eres. Realmente lo eres. El momento es simplemente... estoy confundida y no quiero estarlo. Necesito encontrar una forma de tener a mis estudios y a ti en mi vida, porque eres maravilloso, Increíblemente maravilloso. Creo que eres divertido, me haces sonreír y reír. Y eres aventurero. Fui valiente la otra noche solamente porque me hiciste sentir segura.

-¿Recuerdas cuando estábamos sentados en el bando de Mel y te dije que había una chica que amaba pero ella no lo sabía?

-Lo recuerdo.

-Eras tú, Lys. Me dejaste boquiabierto, desde el principio. Te amo.

-También Te amo. 




viernes, 21 de junio de 2013

So Much Closer

John está mirándome. Puedo sentir su mirada en un lado de mi cara.

-¿Qué? 
-Me encanta observarte cuando ves algo que te gusta.
-Tienes que dejar de decir cosas como esa.
-¿Por qué?
-Porque sé que te gusto.
-¿Y? ¿Eso significa que ya no puedo ser honesto?
-Esto no es incómodo en absoluto. -le dice Sadie a Carlos.
-Lo siento, chicos. Le sigo explicando a Jonh que los amigos no les dicen esas cosas a sus amigos.
-No, pero un amigo que está enamorado de una amiga lo hace.

Pausa.¿Jonh acaba de decirme que me ama?

Sadie y John intercambian una mirada. Nadie sabe cómo voy a reaccionar. Incluyéndome a mi.

-Está bien si no te sientes de la misma manera.-Dice John. 
Lo entiendo. Sólo quería que lo supieras.

Una de las cosas más asombrosas que puede pasar es encontrar a alguien que ve todo lo que eres
y no te dejará ser menos. Ve el potencial que hay en ti. Ve un sinfín de posibilidades. Y a través de sus ojos,
empiezas a verte de la misma  manera. Como alguien que importa. Como alguien que puede marcar una diferencia en este mundo.

Si tienes la suerte de encontrar a esa persona, nunca la dejes ir.

Agarro su mano. Esta vez, no voy a dejarlo ir. 

martes, 18 de junio de 2013

Cross My Heart

-No sé quién eres, Parker. Pensé... Me hiciste creer...

-Tenia que seguir con mi historia, Jaden. Es mi trabajo; soy un agente encubierto.
Me habría encantado, más que cualquier otra cosa en este mundo, conocerte en circunstancias diferentes.
Pero no era seguro para ninguno de los dos. Y lo que sucedió hoy... tienes que saber que daría cualquier cosa por regresar en el tiempo. No perdería un segundo de sueño en matar a ese bastardo, pero lo que te sucedió hoy va a perseguirme por el resto de mi vida.

Él se ve borroso ahora, brillando, mezclándose con mis lágrimas. Le creo. Lo hago. Y eso es lo malo de todo esto. Lo prefiero frío, cruel. Quizás luego decirle adiós dolería menos.

-No tienes idea de lo que me has hecho, Jaden. Simplemente, entraste y cambiaste todo mi mundo. 
No supe qué hacer.

Me congelo en la cama. Una onda fría, moviéndose a través de mi columna vertebral. 

-Renunciaré a mi trabajo. Entregaré mi insignia. Renunciaré a todo, lo juro, lo haré, si es lo que se necesita para hacer lo correcto.

Nuestros ojos se fijan uno en el otro, y puedo ver el sacrificio, la verdad tallada en ellos. 
Y lo sé: renunciaría a todo. En un segundo. Por mí.

****

Sé que esto es inesperado...
... y extraño....

Levanto una ceja.

...Pero por favor escúchame, léeme.

Cambia a la siguiente página.

Sé que te dije que nunca miento...
...Pero esa era (obviamente) la mayor mentira de todas.

La verdad es: soy un mentiroso.

Mentí

Me mentí a mi mismo...
... y a ti.

Parker mira mientras leo. Nuestros ojos se encuentran, y cambia la página.

Pero sólo porque tuve que hacerlo.
No se supone que  me enamoraría de ti, Jaden...
...Pero pasó de todos modos.

Carraspeo, trago fuerte, pero se cierra de nuevo.

Y se pone peor.
No sólo soy un mentiroso...
Soy egoísta.
Lo bastante egoísta como para quererlo todo.
Y sé que si no te tengo...

Aguanto mi respiración, esperando.

...No tengo gana.

Cambia a otra página y leo:

No soy Ethan...
... y no voy a rendirme...
...hasta que pueda demostrarte...
...que tú eres lo único que importa.

Cambia a la siguiente página:

Así que continúa alejándome...
... pero yo seguiré regresando a ti.
Una vez...

Cambia a la siguiente página.

...y otra vez...

Y la siguiente:

...y otra vez.

Se me pone la piel de gallina. Y tiemblo, abrazándome.

Y si nunca puedes en tu (corazón) perdonarme...

Hay un gran "corazón" negro en donde deberían estar las palabras. 

Haré todo lo que sea necesario para compensártelo.

Cierra el cuaderno y lo tira detrás de él. Aterriza en el techo con un golpe sordo.
Luego, levanto su dedo índice, dibuja una X en su pecho.

Te lo juro. 


sábado, 15 de junio de 2013

The perfect game

-¿Ayudaría si supieras que me estoy enamorando de ti?

-No me jodas, Jack Carter.

Ahogó una risa cuando dijo: -No lo hago.
Me incliné para darle un beso, enredando mis emociones dentro mí

-Dilo. Le rogué mientras mi lengua recorrió su labio inferior.

-Esto es sin presión. Bromeó Jack, frunciendo el ceño.

-Dilo. Le supliqué de nuevo.

-Yo... Vaciló antes de mirarme a los ojos, con la cabeza asintiendo. -Yo te amo.

-Jack...Te quiero!


****
-Yo no quiero que renuncies a nada.

-Ya lo sé. Pero esto es lo que hay sobre el béisbol, Kitten. 
Hay una fecha de caducidad para cada uno de nosotros, los que jugamos, y todos lo sabemos. 
Al final mi carrera en el béisbol llegará a su fin, y puedo vivir con eso.
Pero no puedo vivir sin ti.

****

-No te vayas.

-¿Qué?

-No te vayas, Kitten. No te mudes al otro lado del país. Sé que las cosas son diferentes y que tal vez la jodí tanto que están más allá de la reparación. Pero quiero intentarlo. Necesito intentarlo. No puedo dejar que    te vayas de mi vida sin saber que hice todo lo posible para mantenerte en ella. 

-¿Qué estás diciendo, Jack?

-Estoy diciendo que te amo. Nada en mi vida está bien si no estás conmigo. Eres parte de mí. Y no puedo dejar que esa parte se vaya. Quiero estar contigo. Sé que lo arruiné, y sé que no confías en mí, pero te probaré que puedes. Prometo que pasaré el resto de mi vida compensándotelo si me dejas.

Sé que mis promesas no significan nada para ti ahora mismo, pero haré que signifiquen algo otra vez. Le daré significado a las palabras.

-Demuéstralo. 

lunes, 10 de junio de 2013

Ese Chico

-Café en la cama. Debes querer algo.
-Lo quiero. Me mira directamente.

Está sentado en el borde de mi cama. Peleo contra la tentación de agarrarlos y tumbarlo en ella conmigo.

-Así que, ¿Qué quieres?
-Tú
-¿Qué?
-Te quiero a ti -repite. -Sal conmigo de verdad, Princesa.
-No puedo.
-¿En serio?...



-No me digas que no puedes verlo. Dios, Princesa, juro que todos pueden verlo menos tú.

-Lo veo Philip. Incluso lo siento, pero prefiero no cruzar la línea. Me importas mucho para tirar nuestra amistad por una aventura.

-¿Quién dijo algo sobre una aventura? Y cruzaste muy por encima de esa línea con Danny, y siguen siendo amigos. Por supuesto que nunca hubiera durado mucho de todos modos. Son demasiado parecidos, piensan de un modo raro, odian que les digan qué hacer. Siempre tienen razón, incluso cuando están equivocados. 

-Cierto, probablemente hubiésemos peleado como locos. ¿Pero que tiene que ver eso con  nosotros?

-¿Probablemente? Ustedes pelean como locos.

-Lo sé. Es por eso que él y Lori están tan bien juntos. Ella está tan conectada a la tierra. Es como...

-Termina la oración.

-Um. No

- JJ. Advierte.

-Vale. Iba a decir que ella es como tú.

-¿Y?

-Y probablemente perfecto para mí. ¿ves? ¿Ves el problema? Tengo un pequeño conflicto de intereses ahora mismo.

-¿Un conflicto de intereses?

-Si.

-¿Exactamente, a qué te refieres?

-Bueno, todo el mundo piensa que tú y yo nos pertenecemos. Parte de mi está de acuerdo. Nos llevamos muy bien. Me encanta estar cerca de ti, pero la parte en conflicto dentro de mi piensa que no debería correr el riesgo. Y, ademas, realmente no creo que debamos preocuparnos por lo que piensen los demás.

-Está bien. Entonces, ¿Qué piensas?

-No es justo, Tú primero, ¿Qué piensas?

-Bueno, pienso que tenemos química.

-Química -me río- ¿En serio? Me tratas como a tu hermana.

-No, no lo hago. Soy más agradable contigo de lo que soy con mi hermana. Confía en mi cuando te digo que siento cosas por ti que probablemente son ilegales sentir por una hermana.

-Sé que en tu mente, piensas en mi como un hermano. ¿Alguna vez has sentido hormigueo cuando tomo tu mano?

-Uh.

-¿Te emocionas al escuchar mi voz al final del día? ¿Te gusta estar conmigo?-

-Uh.

-La gente tiene razón. Tú y yo definitivamente tenemos algo. Lo que no entiendo es por qué nunca actuamos en consecuencia. Estoy pensando que deberíamos.

-¿En serio?

-Bueno,¿que tenemos que perder?

- El uno al otro. Y de verdad me gustas, Philip.

-No princesa, no te gusto, estás totalmente enamorada de mí. Sólo eres demasiado terca para admitirlo.




jueves, 6 de junio de 2013

Girl at sea

No estaba ocultando su nerviosismo, Clio nunca había visto a Aidan así antes... completamente abierto, sin controlarse a sí mismo.

- Porqué le gusto a Elsa, realmente no tengo idea. Probablemente es porque soy el único chico aquí. No lo sé. Realmente esta es la primera vez que me pasa esto. Mi récord de citas es real, realmente malo, lo creas o no. Debería estar lleno de emoción, pero no estoy emocionado. Ella es hermosa y agradable, pero no me gusta de esa manera, incluso aunque mi cerebro me está diciendo que estoy loco. Soy un chico. Se supone que no somos complicados.Si le gusto a una chica atractiva,se supone que ella debería gustarme.Es así de simple. Pero no me gusta.


Él empezó a caminar en los pocos metros de espacio que había. 


- La razón por la que no me gusta está justo en frente de mi -dijo. 

Me gusta la chica que está en mi cama, justo ahora, y que parece odiarme desde el minuto en que me vio por primera vez. Le disgusto tanto que se inventa novios para protegerse de mí. Ella físicamente huye cuando se supone que tengo que bailar con ella...

Así que, ¿qué hago? ¿Acepto la invitación que me hizo, por la cual todavía estoy confundido? ¿Digo que no? ¿Me... quedo aquí?


- Quédate aquí - susurró ella.


Él estuvo callado durante unos segundos...


-Estaba esperando que dijeras eso...