-Como sea. A lo que voy es que no tienes que preocuparte tanto por ser normal. Así que mientras no me estés asustando sin que tenga sentido como que me gusta que seas diferente.
Una vez que Seth se recuperó de su sorpresa, algo peligroso brilló en sus ojos y por una vez no era rabia. Era... no lo sé. Pero me asustaba de una manera realmente apasionante.
-Ellie --dijo Seth, bajándose del taburete. Es todo lo que necesito para observarme desde arriba. Sabía lo que él quería. Y sabía que esta vez no se detendría. Podía verlo en sus ojos. Prácticamente podía sentirlo. Este ya era un mejor beso que el de Dave y eso que Seth ni siquiera me tocaba.
Seth tomó mi rostro entre sus manos.
-Ahora voy a besarte. Puede que no te guste, pero me temo que es algo que tengo que hacer.
Uh, segurísimo que va a gustarme.
Seth sonreía de oreja a oreja mientras bajaba su rostro hacía el mío.
-Estás pensando en voz alta de nuevo.
Comencé a jadear horrorizada, pero en el instante en que mis labios se separaron, Seth acercó su boca a la mía, literalmente, robándome el aliento. Eso me hizo querer jadear otra vez por el puro placer que sentía.
Sus labios eran delicados, pero se movían con tanta urgencia que parecía que necesitara este beso para seguir vivo. Perdí el sentido de cualquier cosa salvo, la sensación y el sabor de sus labios, a excepción de que estaba bastante segura de que en este punto sus manos andaban por mi pelo destrozando mi coleta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario