Nos sentamos allí un rato, sin decir nada. La noche estaba realmente tranquila, a excepción del canto de los insectos.
-¿Jess? -dijo, después de un tiempo-. No te culpo por no confiar en mí...con lo de la serpiente y todo eso, pero ese primer verano... estaba sólo tratando de llamar tu atención.
Sacudí mi cabeza y lo miré.
-¿Qué?
-Pensé que eras linda. Quería que me notaras.
-¿Con una serpiente?
Sonrió, se encogió de hombros.
-Tenía diez años. El romance no estaba exactamente en mi vocabulario.
Cogí un palo, comenzando a arañar la tierra.
-Pensé que eras lindo en aquel entonces.
-¿De verdad?
-Sí.
-¿Podrían las flores haber funcionado mejor que una serpiente?
Reí, de verdad que me reí.
-Sí, definitivamente. Incluso mejor que el chocolate.
**** **** **** ****
-No entiendo cómo nos perdimos tanto ayer -le dije-. Deberías haber tenido el sol para mantenerte orientado. No es como si estuvieras en la selva tropical, ni nada.
-No tenía ninguna prisa por volver al campamento -dijo.
-No entiendo. Una vez que llegáramos al campamento, tendríamos el resto de la tarde para divertirnos.
Vi su mandíbula apretarse.
-Y tú te hubieras divertido con Liz.
-Sí ¿Y?
-Verdaderamente apestas, Jess.
-¿Querías pasar tiempo conmigo?
Dejó de caminar.
-¿Es eso tan difícil de creer?
Di un paso atrás y me apoyé contra un árbol.
-¿Así que te estabas armando de valor para decirme que no eras un tramposo?
Se recostó contra otro árbol.
-Nunca iba a decirte eso.
-¿Por qué no confiabas en que guardaría el secreto?
-Porque no confías en mi. Solamente pensarías que estaba mintiendo, tratando de ganar puntos.
-¿Estamos de acuerdo en que seremos totalmente honestos el uno con el otro a partir de ahora?
-No del todo. -dijo- Tengo secretos.
-¿Cómo qué? -le pregunté.
-Si te dijera, no sería un secreto.
-Estás enamorado de Edna ¿no? -le pregunté mientras me apartaba del árbol.
-Estoy enamorado de alguien -admitió.
**** **** **** ****
-¿Confías en mi¿ -me preguntó lentamente.
¿lo hacía?
Tragué con fuerza. Asentí.
-Sí. Lo hago.
-Cierra los ojos, Jess.
No dudé. Ni un segundo. Ni un latido. Simplemente cerré los ojos.
Y luego sentí sus labios en los míos. ¡Me estaba besando! Y fue todo lo que alguna vez deseé. Sentía como si estuviera cayendo, cayendo... pero sabía que Sean me iba a sujetar. No importa cuán lejos cayera, él iba a estar allí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario