domingo, 23 de junio de 2013

Trust Me

Nos sentamos allí un rato, sin decir nada. La noche estaba realmente tranquila, a excepción del canto de los insectos.

-¿Jess? -dijo, después de un tiempo-. No te culpo por no confiar en mí...con lo de la serpiente y todo eso, pero ese primer verano... estaba sólo tratando de llamar tu atención. 

Sacudí mi cabeza y lo miré.

-¿Qué?

-Pensé que eras linda. Quería que me notaras.

-¿Con una serpiente?

Sonrió, se encogió de hombros. 

-Tenía diez años. El romance no estaba exactamente en mi vocabulario.

Cogí un palo, comenzando a arañar la tierra.

-Pensé que eras lindo en aquel entonces.

-¿De verdad?

-Sí.

-¿Podrían las flores haber funcionado mejor que una serpiente?

Reí, de verdad que me reí.

-Sí, definitivamente. Incluso mejor que el chocolate.


**** **** **** ****

-No entiendo cómo nos perdimos tanto ayer -le dije-. Deberías haber tenido el sol para mantenerte orientado. No es como si estuvieras en la selva tropical, ni nada.

-No tenía ninguna prisa por volver al campamento -dijo.

-No entiendo. Una vez que llegáramos al campamento, tendríamos el resto de la tarde para divertirnos.

Vi su mandíbula apretarse.

-Y tú te hubieras divertido con Liz.

-Sí ¿Y?

-Verdaderamente apestas, Jess.

-¿Querías pasar tiempo conmigo?

Dejó de caminar.

-¿Es eso tan difícil de creer?

Di un paso atrás y me apoyé contra un árbol.

-¿Así que te estabas armando de valor para decirme que no eras un tramposo?

Se recostó contra otro árbol.

-Nunca iba a decirte eso.

-¿Por qué no confiabas en que guardaría el secreto?

-Porque no confías en mi. Solamente pensarías que estaba mintiendo, tratando de ganar puntos.

-¿Estamos de acuerdo en que seremos totalmente honestos el uno con el otro a partir de ahora?

-No del todo. -dijo- Tengo secretos.

-¿Cómo qué? -le pregunté.

-Si te dijera, no sería un secreto.

-Estás enamorado de Edna ¿no? -le pregunté mientras me apartaba del árbol.

-Estoy enamorado de alguien -admitió. 


**** **** **** ****

-¿Confías en mi¿ -me preguntó lentamente.

¿lo hacía?

Tragué con fuerza. Asentí.

-Sí. Lo hago.

-Cierra los ojos, Jess.

No dudé. Ni un segundo. Ni un latido. Simplemente cerré los ojos. 

Y luego sentí sus labios en los míos. ¡Me estaba besando! Y fue todo lo que alguna vez deseé. Sentía como si estuviera cayendo, cayendo... pero sabía que Sean me iba a sujetar. No importa cuán lejos cayera, él iba a estar allí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario