jueves, 3 de julio de 2014

Live - Javier Ruescas




Daba igual cuánto intentáramos alargar una despedida. Hay un momento en el que se pronuncia la última palabra; un momento en el que las manos, los labios o las mejillas se rozan para no volver a hacerlo nunca más. Un instante en el que las miradas se cruzan sabiendo o sin saber que será la última vez que lo hagan. Y después... Después solo quedarán los recuerdos y el olvido.




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