Besos de Murciélago
—Pero ¿por qué lloras?
—Porque tengo miedo.
—¿De qué tienes miedo? —preguntó, y besó con ternura su cuello.
—De ti.
James sintió un pequeño escalofrío recorrer todo su cuerpo.
—Yo… no te haré daño.
—Eso dicen todos.
Kelsey se separó un poco de él, rompiendo aquel abrazo, para poder mirarle fijamente.
—Si engañaste a esa otra chica, ¿por qué no harías lo mismo conmigo?
—Porque no eres ella.
—¿Eso es todo?
—El todo lo eres tú, Kelsey.
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